El calvario de transitar la vía Trinidad – Bocas del Pauto, al norte de Casanare

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El calvario de transitar la vía Trinidad – Bocas del Pauto, al norte de Casanare
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El exdiputado de Casanare Ramiro Rivera Ángel no aguantó más y narró la odisea de transitar por los más de 100 kilómetros que tiene la ruta municipal Trinidad-Bocas del Pauto, al norte del departamento. Responsabiliza a petroleras, arroceros y al Estado de no hacer nada por su transitabilidad. Rescata a los líderes sociales que luchan por la vía.

De la cabecera Municipal de Trinidad hasta el bello pero olvidado Bocas del Pauto se deben recorrer 106 km, 10 pavimentados pero con tramos en regular estado, 81 km en un carreteable sobre material de río con gran parte de ese tramo con niveles por debajo de la sabana y con un pésimo cuneteo y alcantarillas puestas con ojímetro y sin ningún estudio técnico y 25 km en terraplenes de tierra, sin material de rio, hechos con préstamo lateral.

En este recorrido paralelo al río Pauto, muy poblado, algo más de 800 fincas o viviendas, se transita por 26 de las 36 veredas que tiene el municipio, se pasa por centros poblados y antes corregimientos como El convento, Santa Irene y Bocas del Pauto, cada uno con centros educativos donde se forman más de 700 niños en primaria y secundaria.

Su cercanía al río Pauto hacen estas tierras muy fértiles y sobre sus vegas muchos campesinos cultivan maíz, plátano, yuca, cítricos y otros productos de pancoger y ya algunos para comercializar, además de ser una tierra ganadera, pues recordemos Trinidad es el 4 hato ganadero del Departamento.

En los últimos años a Trinidad ha llegado la industria petrolera, teniendo presencia varios bloques, con influencia directa y tránsito por esta vía, empresas como Perenco, Cepsa, Parex, Pacific (hoy Frontera Energy), esta última quizás la de mayor impacto con el bloque Cubiro en el sector del Convento. Situación que hizo mucho mayor el tránsito vehicular y sobre todo de tracto camiones ingresando equipos y transportando petróleo crudo durante todo el año ocasionando serios daños. Hoy ni siquiera podemos calcular o tener la información de los miles de barriles que transitaron o transitan.

En los últimos años el cultivo de arroz ha traído agricultores foráneos y despertó el interés de finqueros de la región por cultivar sus tierras con este producto, según censo de Fedearroz para este año en Trinidad se sembraron 17.471 hectáreas, siendo el 4 municipio productor de arroz de Casanare, con un estimado de 87.355 toneladas que en gran parte serán sacadas por esta vía, equivalente a 2.495 tracto camiones o viajes que se deben hacer, o cerca de 5 mil viajes en volqueta que transitaran, sumado al paso de tractores ingresando insumos para los cultivos. Además este año un palmicultor del Vichada utilizo esta vía, situación que agravo la problemática.

Este invierno es de los más fuertes de los últimos años, causando mayor depósito de agua en la vía por el pobre cuneteo, tramos por debajo del nivel de la sabana (hundida) y por los estanques paralelos que se dejan al construir con préstamo lateral.

Hasta acá la historia de una vía con mucha riqueza mineral, agrícola, ganadera y con una población humana luchadora, trabajadora, pero que tiene que vivir un calvario para poder transportarse, llevar sus hijos al colegio y tener que pagar el transporte más caro de Casanare ($ 60-70 mil pesos) para salir a la cabecera municipal.

¿Quiénes son los responsables?

Bueno, tendría que responder que todos. Eso sí, unos más que otros:

La Industria Petrolera

Perenco, con más de 30 años en el sector de Santa Irene quizás con el bloque de mayor producción de petróleo en Trinidad. En más de 20 años produciendo diariamente miles de barriles, opto por usar un oleoducto y hacer invisible el transporte de crudo entre otros evadiendo su responsabilidad social y su política de buen vecino sin dejarle al sector de influencia directa (Santa Irene) una vía al menos conformada en material de río.

Petromagdalena, luego Pacific y hoy mutando a Frontera Energy, está en el sector del Convento con el bloque Cubiro, muy próspero en Trinidad y San Luis; quizás la empresa que más ha utilizado en el tiempo la vía y que en un principio transportó la totalidad del crudo en tracto camiones y que últimamente ha optado por construir un oleoducto local para pasar el crudo de Trinidad a San Luis de Palenque y hacerlo por vías del vecino municipio. También evadiendo su responsabilidad social y negando la posibilidad de retribuirle a la región con una vía bien conformada y porque no pavimentada a las veredas del sector del Convento.

La producción arrocera, sin duda es también causante del desgaste de la vía, el paso de maquinaria agrícola, el transporte de insumos y de la cosechas en los meses de mayor invierno agravan el estado. No existe unión o agremiación que les permita juntar recursos y hacer un mantenimiento preventivo en verano y terminan incurriendo en gastos para arreglo de pasos o tramos en plena cosecha desaprovechando el material y muchas veces en el transporte del material dañando otro sector.

 

Ahora vamos al sector público, esta es la vía mas prometida por los aspirantes a la Alcaldía, Gobernación, Asamblea, (por supuesto me incluyo), Cámara, Senado y hasta de la Presidencia. Pero al momento de ejercer los cargos esta vuelve al olvido y la inversión de las administraciones departamentales (vía secundaria) ha sido insuficiente, mal planeadas, sin los estudios pertinentes y muchas veces con intervenciones en pleno invierno donde se pierde el material y los recursos; contratistas irresponsables, sumado a los altos costos de llevar material desde la cantera más cercana que perfectamente esta entre 100 y 200 km de distancia al sector a intervenir.

De otra parte los alcaldes del municipio no han ordenado territorial y productivamente el municipio, no han planeado una intervención vial oportuna, seria, preventiva que comprometa u obligue al sector productivo, al sector petrolero, que comprometa a la Gobernación y porque no gestione ante la Nación los recursos necesarios. Además de regular el tránsito por esta vía.

Ahora debo reconocer que ha sido mucho más efectivo el liderazgo y la tenacidad de los líderes sociales, líderes comunales, que muchas veces a través de protestas y mismos paros se han hecho sentir y han logrado sentar a la industria petrolera y al sector público para que se logre por lo menos la transitabilidad.

Sin embargo y con todo lo que vive un triniteño, mantenemos la esperanza de que algún día, algún mandatario, eso si no sabemos cuándo, ponga las manos en su corazón y le devuelva a esta tierra de llaneros valientes, de tierras productivas y generadores de regalías para el departamento y la nación que paguen esa deuda histórica con nuestro Municipio. Por ahora seguimos con ese mismo temple y con las dos únicas salidas; ESPERAR o LEVANTARNOS como verdaderos lanceros y de una sola vez exigir que se nos recompense como lo merecemos los que nacimos y vivimos desde Trinidad hasta el último rincón en las Bocas del Rio Pauto.

 

 

 

 

 

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