Mamitas de niños con discapacidad piden a Medimás reactivar terapias suspendidas

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Mamitas de niños con discapacidad piden a Medimás reactivar terapias suspendidas
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“Mi hijo Samuel de dos años es muy tierno, consentido, es nuestro angelito de la casa. Mis otros dos hijos, mi esposo y yo, no queremos que le pase nada malo… Por favor Medimás escúchenos y responda por los servicios en salud”, así se expresa Aura Silva, madre del pequeño al que la IPS le suspendió desde el viernes sus vitales terapias para mejorar en su discapacidad permanente.   

El clamor de esta mamita se suma al de otras 35 que viven el drama de que sus hijos con severos cuadros clínicos de discapacidad no puedan acceder a las terapias físicas, respiratorias, de lenguaje y ocupacionales, entre otras, porque, Medimás no paga con oportunidad los servicios prestados a la IPS, Su Asistencia Salud, en Yopal.

Estos pacientes no pueden darse el lujo de que pase un día sin sus terapias porque son esenciales para su existencia. La EPS les ha manifestado a algunos familiares que buscará otra institución para que los atienda y que mientras tanto ellos paguen de su bolsillo los servicios de terapeutas y enfermeras y previa cuenta de cobro ella les responde. Esto ya se intentó anteriormente cuando Medimás era Cafesalud y no funcionó porque esta nunca pagó. Una sola de terapia puede costar $20 mil pesos y algunos pacientes requieren 4 diarias.

Las madres y padres no saben qué hacer, porque ya no valen tutelas, desacatos y derechos de petición a Medimás, a la Superintendencia de Salud, o a la Defensoría del Pueblo. Están desesperados porque ven como sus hijos involucionan y se deterioran física y mentalmente.

 

En el caso de Samuel, el angelito de su casa, él está diagnosticado con kernicterus, una afección neurológica asociada a altos niveles de biliburrina, causados por no realizar un procedimiento médico de cambio de sangre al nacer, ya que el tipo de sangre de sus padres no era compatible; esto le produjo convulsiones, afectaciones en las neuronas, sordera y disfagia –dificultad al consumir alimentos-, entre otras secuelas, según narra Aura.

Él es un bebé totalmente dependiente, no se puede dejar un minuto solo, se irrita demasiado, y convulsiona. Si no se le hace la terapia respiratoria, se produce una acumulación de flemas que le causan neumonías; si no se le realiza la terapia de lenguaje la disfagia le causa broncoaspiración, situación que ya le ha ocurrido varias veces; si no se le hace terapia física su cuerpo se atrofia y tiende a la rigidez.

De su pequeñito afirma, esperanzada, que él es un milagro de Dios, que ha pasado por muchos hospitales, UCIS, y cada que vez que se recupera de sus múltiples situaciones de salud es una bendición de Dios. Por ello si tuviera en frente al Ministro de Salud o al Superintendente de Salud les pediría simplemente la atención oportuna y con calidad para su hijo.

Aura es una mujer muy solidaria y narra que una mamita en Tauramena lleva dos meses sin los servicios de terapias para su hija, una paciente con hidrocefalia, epilepsia, desnutrición severa y a pesar de tutelas, desacatos Medimás no le responde.

“Están jugando con la salud de nuestros hijos, vulnerándolos, son bebés, niños y adultos. Se requiere el servicio ya, no se pueden suspender”, enfatiza Aura.

Otro de los casos tiene que ver con un niño de 12 años, Hernán Santiago, cuya mamita, Sandra Castaño, dice que tiene problemas en la piel y refiere una enfermedad con un nombre difícil de pronunciar, la cual le causó una meningitis que lo tiene postrado en una cama, con episodios de convulsiones; requiere una enfermera permanente y una crema para aplicar sobre su piel cada dos horas porque si no, esta se cuartea dolorosamente.

 

Las mamitas afirman que cambiar de EPS no es factible porque cuando intentan hacerlo las otras niegan la afiliación por cualquier motivo aunque ellas saben que es porque sus hijos son pacientes de alto costo que ninguna de esas empresas quieren asumir.

Además de las terapias requieren pañales, cremas, medicamentos, pediasure y otros elementos, que no son entregados a tiempo, y muchas veces se deben interponer tutelas para ello.

Medimás es una de las EPS más cuestionadas del país por la aparente incapacidad para atender a sus usuarios y en Casanare, la Clínica Casanare, le acaba de suspender los servicios a sus 118.000 usuarios, argumentando el no pago de la cartera pendiente, la cual supera los 17 mil millones de pesos.

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