Opinion

Joven, el país necesita tu voto

 308 total views,  1 views today

Por Mauricio Colmenares

Hace poco en redes sociales pude apreciar cómo mis amigos se tomaron la libertad de burlarse de una publicación en la que buscaba un cupo en auto que me llevara de mi ciudad natal (Yopal) a Bogotá, donde actualmente tengo inscrita mi cédula. La fecha para la que pedía ese aventón me delató por completo; evidentemente era para ejercer mi derecho al voto como deber de todo ciudadano (sería el colmo que siendo estudiante de ciencia política no lo ejerciera).

La publicación se llenó de comentarios tipo “¿Para qué va a eso? igual ya perdimos”, “No viaje, ese voto es perdido”, “ahorre esa platica”. Y aunque tomé en juego sus comentarios al principio, tratando de que la amargura no me quitara mi sentido del humor, pude apreciar, en la mayoría de las observaciones, la razón por la cual la desesperanza crece para todos los colombianos que creemos en la Colombia Humana.

Sobra decir que si yo encontrara en mi voto por Gustavo Petro un voto perdido, no me tomaría el tiempo ni el dinero para volver a la estruendosa Bogotá a depositarle mi confianza. Pero como yo ya estoy convencido no hay razones para desistir.

Solo quería preguntarme si la actitud de mis amigos en Facebook era un pequeño reflejo del ausentismo que ha consumido a los jóvenes en este país, digo, no es secreto para nadie que jóvenes en un rango de edad entre 18 y 28 años no ejercen en su mayoría su derecho al sufragio; según el exviceministro del Interior, Luis Ernesto Gómez, apenas 4 de 10 adultos jóvenes lo hacen. De pronto no sería esto tan desalentador si no fueran más de 12 millones de posibles votantes, según los censos, lo que representan estos ciudadanos en su totalidad.

Volviendo al tema del viaje, pensé en las razones por las cuales mis pares de edad encontraban tan desubicado mi aburrido plan de ir solo a votar; también he de decir que en su mayoría son de centro-izquierda -¡vaya grupo genérico de jóvenes revolucionarios!- diría cualquier mayor conservador. Todos piden y gritan ¡cambio! pero al parecer solo en las redes, y en la realidad dejan que otros hablen y actúen por ellos.

¿Hay que suplicar para que votemos?

Me gusta pensar, de manera muy fantasiosa, que esa falta de entusiasmo es superable, inclusive en estas elecciones. No sería la primera vez que el país necesita una votación considerable para derrotar el músculo electoral del expresidente Álvaro Uribe Vélez; ya en las elecciones de 2010, Oscar Iván Zuluaga (el que dijo Uribe) y Juan Manuel Santos (el que también dijo Uribe) se enfrentaron. La Paz que defendía Santos, el principal promotor de la misma, fue puesta en tela de juicio por la derecha colombiana y esto trajo consigo un sentimiento de unidad que logró que sectores tan antagonistas al entonces Presidente de Colombia como la Unión Patriótica, la Marcha Patriótica y el partido Alianza Verde,  apoyaran la reelección de Santos priorizando la paz. Mi planteamiento es ¿se puede aliar al Centro-Izquierda para una segunda vuelta y volver a derrotar “al de Uribe”? Sí, se puede y por medio de los jóvenes.

Es entendible por qué existe un malestar entre la juventud puesto que esta se halla perdida y desesperanzada. El sentimiento de desdicha que genera que Sergio Fajardo, quien recogía junto con Gustavo Petro la mayoría de los votos jóvenes, no pasara a segunda vuelta por muy poco, logró fragmentar la opinión de sus votantes de tal manera que encaminarse por Duque, algo que pareciera contra toda lógica, se volviera una realidad.

Es necesario entender correctamente las alineaciones políticas y qué representa Duque realmente para que el sentido común de los jóvenes vuelva a encausarse. Entendiendo que el voto en blanco y el abstencionismo son equivalentes a legitimar el voto por la derecha.

Los votos jóvenes no se pueden permitir continuar en un estado pasivo que no le serviría ni a ellos ni a todos los colombianos que quieren un cambio. Yo soy joven, tengo 18 años, y por primera vez votaré en mi vida a la presidencia de la República, así deba emprender tan largo viaje a Bogotá (por un solo día) porque, siendo joven, siento que debemos romper la apatía y sembrar la esperanza real de cambio.

Etiquetas

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cerrar