Bernabé Jiménez no era solo “el dueño de la moto” usada para matar a JJ Torres: Su familia reclama justicia por su asesinato

“Un llanero criollo, de pata al suelo”. Así recordó Bernabé Jiménez hijo a su padre durante el sepelio en los primeros días de octubre.
Habló de un hombre alegre, de esos a los que les gustaba hacer reír a los demás; creyente, respetuoso de Dios y profundamente ligado a la vida sencilla del llano.
“Gracias por tus enseñanzas y el amor que me diste”, expresó al despedirlo.
Ese hombre era Bernabé Jiménez, un campesino de 56 años cuyo nombre terminó apareciendo públicamente asociado a uno de los homicidios que mayor atención ha recibido recientemente en Casanare: el del exalcalde de Yopal y polémico empresario Jhon Jairo Torres Torres.
Durante semanas se habló de Bernabé principalmente porque su motocicleta terminó en poder de quienes posteriormente se desplazaron hacia Yopal y quedaron vinculados al crimen de Torres.
Pero detrás de esa motocicleta había una vida. Y también un homicidio que todavía reclama respuestas.
Una carretera, una rama atravesada y una moto que necesitaban
Parte de lo ocurrido aquella fatídica noche del 28 de septiembre salió a la luz durante la audiencia de legalización de captura e imputación contra Eduard Daniel Martínez Pinzón por el homicidio de Jhon Jairo Torres Torres.
En esa diligencia, el Juez Segundo Penal de Tunja relató apartes del interrogatorio rendido ante la Fiscalía por el adolescente de 17 años L.S.A.L., vinculado al asesinato de Torres.
Mientras el juez reconstruye los hechos, Eduard aparece en uno de los recuadros de la audiencia virtual. Durante buena parte del relato permanece inclinado hacia adelante, con la mirada baja y el rostro apoyado entre las manos.
Es allí donde comienza a aparecer Bernabé.
Según el testimonio expuesto por el juez, el adolescente y Eduard se encontraban en Paz de Ariporo y necesitaban una motocicleta para desplazarse. Una persona identificada en la declaración como “Mara” habría estado coordinando sus movimientos desde un centro carcelario.
En medio de esas conversaciones surgió incluso una pregunta inquietante.
Según el menor, Eduard le preguntó qué se sentía matar.
La versión señala que Eduard habría dicho que quería “ensayarse” con el primero que apareciera.
En ese momento, durante la audiencia, se observa que Eduard levanta la cabeza, dirige la mirada hacia la pantalla, abre notablemente los ojos y eleva las cejas. Después lleva una mano cerrada frente a la boca y permanece mirando fijamente durante algunos segundos, antes de volver a bajar la mirada. Pareció sorprendido por lo que escuchó.
El video permite observar ese cambio de expresión, aunque no establecer qué emoción lo produjo.
El relato del joven, leído por el juez, continuó: pasó una motocicleta. La dejaron seguir. El adolescente dijo haber notado nervioso a Eduard.
Volvieron entonces a comunicarse con “Mara”. De acuerdo con el relato leído por el juez, la respuesta habría sido clara: si él no era capaz de hacerlo, debía pasarle la “herramienta” al “chinche”.
La narración judicial continúa. A lo lejos apareció otra motocicleta. Esta vez colocaron una rama atravesada sobre la carretera.
El motociclista se aproximó y redujo la velocidad. Era Bernabé Jiménez.
Según el testimonio del adolescente, Eduard se acercó mientras Bernabé intentaba continuar su camino. Al advertir lo que estaba ocurriendo, el campesino trató de acelerar.
Entonces, de acuerdo con la declaración expuesta por el juez, Eduard levantó el revólver y disparó.
El proyectil impactó a Bernabé en la cabeza. Cayó sobre la carretera. Su motocicleta quedó también tendida en la vía.
El relato no termina allí. Otro motociclista apareció muy cerca, habría percibido el peligro y se devolvió por donde venía. El adolescente contó que tomó el revólver y se dirigió hacia él porque, según dijo, “este man nos vio”.
El hombre alcanzó a escapar. Bernabé permanecía sobre la carretera.
Según la versión conocida en audiencia, los dos jóvenes lo tomaron de las manos y de los pies, apartaron su cuerpo hacia un costado de la vía, levantaron la motocicleta, la pusieron en marcha y se fueron para continuar el desplazamiento que, según la investigación, terminaría con el asesinato de Jhon Jairo Torres.
Una víctima que quedó a la sombra de otro crimen
El abogado de la familia, Carlos Andrés Bellón, cuestiona que mientras por el homicidio de Jhon Jairo Torres ya se han conocido capturas, audiencias e imputaciones, los familiares de Bernabé todavía esperan una primera audiencia de imputación por su asesinato.
“No importa si se es figura pública o un campesino. Todos debemos sentir dolor y solidaridad por todas las víctimas”, manifestó.
Bernabé no tenía relación conocida con las circunstancias que posteriormente rodearon el asesinato de Torres.
Transitaba por una vía veredal. Según el relato conocido en audiencia, se cruzó en el camino de dos personas que necesitaban una motocicleta. Eso habría sido suficiente para que le quitaran la vida.
Y hay una paradoja dolorosa para su familia: buena parte de lo que hoy se conoce públicamente sobre los últimos minutos de Bernabé no salió a la luz dentro de una audiencia por su propio homicidio, sino durante el proceso judicial por la muerte de Jhon Jairo Torres.
Paz de Ariporo salió a pedir justicia
Familiares, amigos y habitantes de Paz de Ariporo realizaron un plantón pacífico este 28 de octubre para exigir avances en la investigación.
Quieren saber qué actuaciones ha adelantado la Fiscalía, quiénes deberán responder por el homicidio y por qué, un mes después, no se conoce una imputación por estos hechos.
Pero el reclamo tiene también otra dimensión: que Bernabé no quede reducido en la memoria pública a “el dueño de la moto”.
Antes de convertirse en una referencia dentro del expediente de otro homicidio, Bernabé Jiménez tenía una historia propia. Y su familia pide que también tenga justicia propia.















