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En Yopal: Los sectores más pobres votaron masivamente por la derecha

Los resultados por puestos de votación muestran que Abelardo de la Espriella ganó ampliamente en Yopal, incluso en sectores populares y periféricos como la Comuna 5 y Llano Lindo, donde las necesidades sociales no se tradujeron en apoyo mayoritario a una candidatura de reformas sociales, mejoramiento del salario mínimo y mayor aporte a los ancianos.

Los resultados electorales del 31 de mayo en Yopal dejaron una paradoja política difícil de ignorar: Abelardo de la Espriella ganó ampliamente en casi todo el municipio, pero su ventaja también fue contundente en sectores populares, periféricos y económicamente golpeados, donde las condiciones sociales podrían hacer pensar en una mayor receptividad hacia discursos de reforma social, redistribución o ampliación de derechos.

Yopal registró 94.607 votos. De ese total, De la Espriella obtuvo 54.075, equivalentes al 57,2%, mientras Iván Cepeda alcanzó 25.758 votos, el 27,2%.

La diferencia fue superior a los 28 mil votos y no se concentró en un solo punto: se repitió en comunas urbanas, ciudadelas periféricas y centros poblados rurales.

El resultado confirma una tendencia histórica de Casanare: una mayoría social, todavía inclinada hacia la derecha.

¿Por qué sectores que viven con mayor fuerza la precariedad, la informalidad, el déficit de infraestructura y la ausencia estatal terminan votando masivamente por una opción política de derecha dura?

La Comuna 5 y Llano Lindo: el dato que más llama la atención

Uno de los datos más significativos aparece en la Comuna 5 Javier Manuel Vargas, donde están ubicados sectores populares y de expansión urbana del municipio. Allí, De la Espriella obtuvo 8.231 votos frente a 4.067 de Cepeda. Es decir, lo duplicó.

Esta zona recoge parte de una Yopal periférica, atravesada por necesidades sociales acumuladas: empleo precario, informalidad, problemas de infraestructura, dificultades de acceso a servicios, inseguridad y demandas históricas de presencia institucional.

Algo similar ocurrió en Ciudadela Llano Lindo, uno de los sectores que suele representar con mayor claridad las tensiones sociales de la periferia urbana. Allí, De la Espriella sumó 2.865 votos frente a 1.464 de Cepeda.

El dato resulta políticamente relevante porque muestra que el voto no se comportó de manera automática según la condición económica del territorio.

En zonas donde el abandono estatal es visible, la mayoría no se inclinó por una candidatura asociada al lenguaje de las reformas sociales, sino por una propuesta de derecha, de promesas de seguridad, autoridad y oposición frontal al progresismo.

La derecha también dominó en la zona urbana

La ventaja de De la Espriella se extendió por las principales comunas urbanas de Yopal. En la Comuna 2 Calixto Zambrano obtuvo 10.883 votos frente a 5.403 de Cepeda.

En Ciudad Campiña, alcanzó 7.893 votos contra 4.013. En la Comuna 1 Ciro Reina, De la Espriella sumó 7.637 votos frente a 3.287 de Cepeda.

Cepeda tuvo presencia en todos los sectores y logró mejores proporciones en zonas como Clelia Riveros de Prieto, Ciudad Campiña, Llano Lindo y Juan Nepomuceno Moreno, pero no consiguió ganar en ninguna de esas áreas.

La única excepción fue el puesto especial de la Cárcel Municipal, donde Cepeda obtuvo 67 votos y De la Espriella 25. Sin embargo, se trata de un puesto con apenas 116 votos totales, por lo que no altera la tendencia general del municipio.

En la ruralidad, la ventaja fue todavía más fuerte para la derecha

Si en la zona urbana la diferencia fue amplia, en los centros poblados rurales la ventaja de De la Espriella fue aún más marcada.

En Mata de Limón obtuvo el 79,1% de los votos; en El Taladro, el 72,2%; en La Chaparrera, el 71,6%; en Alcaraván La Niata, el 70%; y en Punto Nuevo, el 69,7%.

También ganó con amplía comodidad en El Morro, Morichal, Tilodirán, Tacarimena, El Charte y Quebradaseca. En estos sectores, el voto de derecha no solo fue mayoritario: fue dominante.

Este comportamiento no sorprende del todo en Casanare. En el mundo rural del departamento pesan factores históricos como la cultura ganadera, la economía petrolera, la defensa de la propiedad, el temor a la izquierda, la memoria del conflicto armado, la influencia religiosa y una noción de orden asociada a autoridad, seguridad y mano firme.

No es solo pobreza: es cultura política

La lectura sería insuficiente si se dijera simplemente que los sectores empobrecidos “votaron contra sus intereses”. Esa frase, además de simplista, puede resultar arrogante.

Lo que muestran los datos es algo más complejo: en Yopal, amplios sectores populares parecen interpretar sus intereses desde coordenadas culturales, emocionales y de seguridad, no solamente desde una agenda económica o social.

Para muchos votantes, la promesa de imponer la seguridad puede pesar más que la promesa de las reformas sociales laborales, pensionales y de subsidios.

La idea de autoridad puede resultar más convincente que el discurso institucional de derechos. El rechazo al petrismo puede movilizar más que la expectativa de redistribución.

En ese terreno, la derecha ha logrado construir un lenguaje político más eficaz en Casanare: habla de seguridad, propiedad, familia, trabajo, castigo, autoridad y miedo al comunismo.

Ese discurso conecta con capas profundas de la cultura regional, incluso en sectores que materialmente sufren muchas precariedades económicas que exigirían mayor inversión pública.

La contradicción que debe leer el progresismo

El resultado deja una advertencia para cualquier proyecto progresista en Casanare: no basta con hablar de derechos sociales si ese discurso no logra conectar con la experiencia concreta, los miedos y las identidades de la población.

En sectores populares de Yopal, la precariedad no se tradujo automáticamente en voto por la izquierda. La inconformidad social no se convirtió necesariamente en apoyo a reformas. Al contrario, en muchos lugares terminó canalizada hacia una opción de derecha dura.

Esa es la paradoja electoral: los territorios que más requieren presencia estatal, inversión social, empleo digno, infraestructura, educación y salud votaron mayoritariamente por una candidatura que se posicionó desde el orden, el antipetrismo y la confrontación ideológica.

Un mapa para mirar más allá del resultado

El mapa electoral de Yopal muestra que la victoria de Abelardo de la Espriella no fue aislada ni accidental. Fue amplia, constante y territorialmente distribuida.

Yopal no se dividió en dos mitades parejas. La derecha ganó en el centro, en la periferia y en la ruralidad. La diferencia estuvo en la intensidad: mientras en algunas comunas urbanas Cepeda conservó una base visible, en los centros poblados rurales De la Espriella alcanzó sus porcentajes más altos.

Antecedente de 2022: la derecha domina, pero la izquierda crece

La comparación con la primera vuelta presidencial de 2022 ayuda a entender mejor el resultado. Yopal y Casanare han sido territorios donde históricamente ha predominado una cultura política de derecha, asociada al statu quo, la familia, la seguridad, la propiedad y una fuerte desconfianza frente a la izquierda.

Esa tendencia se mantuvo en 2026. En 2022, Rodolfo Hernández obtuvo en Yopal 48.316 votos, pero no era el único candidato de ese espectro político. Federico “Fico” Gutiérrez, respaldado por el Centro Democrático y sectores tradicionales de derecha, alcanzó 8.415 votos.

Sumados, Rodolfo Hernández y Fico Gutiérrez reunieron 56.731 votos en Yopal en 2022, frente a 20.317 de Gustavo Petro. Es decir, la derecha y el antipetrismo ya tenían una ventaja muy amplia desde hace cuatro años.

En 2026 ocurre algo similar. Abelardo de la Espriella obtuvo 54.075 votos, pero tampoco fue la única candidatura de derecha. Paloma Valencia, del Centro Democrático, alcanzó 5.957 votos. Sumados, ambos sectores llegaron a 60.032 votos, frente a los 25.758 de Iván Cepeda.

La derecha, por tanto, no solo siguió siendo mayoritaria: mantuvo una ventaja estructural en Yopal. Sin embargo, el voto progresista también creció. Cepeda sumó 5.441 votos más que Petro en la primera vuelta de 2022.

En porcentaje, Petro había logrado cerca del 25,5% de los votos registrados en la base de 2022, mientras Cepeda llegó al 27,2% en 2026. El avance no rompe la hegemonía conservadora de Yopal, pero sí muestra que el progresismo ya no es marginal y ha ampliado su base en un territorio históricamente adverso.

Este informe fue posible realizarlo gracias al modelo utilizado por el portal político La Silla Vacía, para determinar la minucia de la votación de las elecciones presidenciales.

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