“Si se le sale el tubo, se muere”: la denuncia de un padre por el trato de un médico en el HORO
Juan Esteban Medina, joven folclorista de Casanare, permanece con una traqueostomía y necesita valoración por Cirugía de Cabeza y Cuello tras un grave accidente. Su padre denuncia que una remisión intrahospitalaria fue suspendida y relata expresiones que lo dejaron profundamente herido. El Hospital Regional de la Orinoquía sostiene que el manejo puede continuar por consulta externa, pero reconoció que la manera de comunicar la decisión no habría sido adecuada y ofreció disculpas.
“Si se le sale el tubo, se muere, pero todos nos vamos a morir un día”. Gelman Medina asegura que esa fue la respuesta que recibió cuando preguntó qué ocurriría si la cánula de la traqueostomía de su hijo se desplazaba durante un traslado. Frente a él estaba Juan Esteban, de 21 años, sin poder hablar, pero escuchando cada palabra.
Gelman y su hijo son folcloristas de Casanare, oriundos de San Luis de Palenque. El joven sufrió un grave accidente en marzo y, según relata su padre, durante la intubación le habrían lesionado la tráquea. La complicación derivó en una estenosis y obligó a practicarle una traqueostomía. Desde entonces no puede hablar y tiene serias dificultades para alimentarse.
“Ese muchacho está bien”
El padre afirma que el médico Pedro Emilio Duarte cuestionó la remisión prioritaria que se venía gestionando para una valoración por Cirugía de Cabeza y Cuello. Según su testimonio, el galeno manifestó que el joven estaba bien, que no ameritaba el traslado y que podía continuar el proceso mediante consulta externa. Gelman insistió en las crisis que había sufrido su hijo y en los riesgos de llevarlo a casa sin una solución definida.
La conversación, según el padre, no quedó en una diferencia sobre el procedimiento. Gelman relata que cuando pidió garantías y preguntó por los riesgos, recibió respuestas que consideró despectivas. También sostiene que el médico le dijo directamente, sin compasión, a Juan Esteban que no creyera que la traqueostomía se la retirarían pronto y que tendría que permanecer durante años con ella. El joven no podía responder, pero escuchaba todo.
Una solicitud tomada como amenaza
La hermana de Juan Esteban intervino telefónicamente y pidió que, si el médico estaba seguro de que el paciente podía salir sin peligro, dejara la decisión por escrito. De acuerdo con Gelman, el profesional interpretó la solicitud como una amenaza y ordenó registrar que la familia lo estaba intimidando. El padre sostiene que nunca levantó la voz y que únicamente buscaba una garantía para proteger a su hijo.
Más tarde, cuando Gelman preguntó si podían autorizar terapias respiratorias domiciliarias, asegura que el médico respondió de manera airada que él no era terapeuta, sino cirujano. También habría dicho que, si su hija iba a llegar armada, debía llevar dos armas para entregarle una. Para el padre, esas expresiones agravaron una situación que ya era emocionalmente insoportable.
El HORO admite que la comunicación no fue adecuada
El Hospital Regional de la Orinoquía confirmó que revisó la historia clínica y habló con el equipo tratante. La institución sostuvo que el diagnóstico y el criterio médico fueron pertinentes, pero reconoció que la forma en que presuntamente se comunicaron “no habría sido la adecuada” ni correspondía a sus estándares de trato humanizado. El HORO ofreció disculpas por el malestar causado e inició actuaciones administrativas para revisar lo ocurrido.

La disputa por la remisión
El HORO confirmó que inicialmente se abrió un trámite de remisión intrahospitalaria. Sin embargo, explicó que, después de evaluar la evolución del paciente y discutir el caso en junta médica, se determinó que Juan Esteban sí requiere valoración por Cirugía de Cabeza y Cuello, pero que puede recibirla de manera ambulatoria.
Para la familia, pasar a consulta externa significa entrar en un recorrido de citas, autorizaciones y esperas ante Capresoca que podría prolongarse durante semanas o meses. El Hospital sostiene que el joven ya no cumple criterios de hospitalización, aunque continúa atendiéndolo mientras la EPS define la ruta de atención, debido a que el paciente y sus familiares no aceptaron el egreso.

Varias tragedias sobre una misma familia
A la incertidumbre por la salud de Juan Esteban se suma que la familia Medina también resultó damnificada por las inundaciones en San Luis de Palenque. Gelman enfrenta al mismo tiempo las secuelas del accidente, las complicaciones respiratorias de su hijo, los trámites del sistema de salud y las pérdidas causadas por el invierno.
Por otro lado, el HORO pidió respeto por el especialista y rechazó amenazas contra el personal médico. Pero su propio comunicado reconoce que la comunicación no estuvo a la altura de sus estándares de humanización.
Para Gelman, esa es una parte esencial de la denuncia: una decisión clínica puede explicarse y discutirse, pero un paciente que no puede hablar y un padre que teme perderlo merecen ser tratados con dignidad. “Seguiré adelante luchando por mi muchacho”, afirmó.











