San Luis de Palenque inicia una difícil recuperación tras una inundación sin precedentes en su casco urbano
La emergencia invernal no solo afectó las veredas y zonas productivas del municipio: el agua ingresó a viviendas, calles y redes de servicios públicos del área urbana. Cientos de voluntarios participaron en una jornada de limpieza para reducir los riesgos sanitarios y acompañar a las familias damnificadas.

San Luis de Palenque comienza a dimensionar las consecuencias de una temporada de lluvias que golpeó tanto al sector rural como al casco urbano, donde la inundación alcanzó una magnitud que, según las autoridades municipales, no se había registrado anteriormente.
Cuando el nivel del agua comenzó a descender, quedaron expuestos el lodo, los residuos, los enseres destruidos y los daños ocasionados en viviendas, calles, alcantarillas e infraestructura pública. Ante este panorama, cientos de personas participaron en la denominada Caravana de la Solidaridad, una jornada de limpieza y acompañamiento desarrollada en los sectores más afectados.
Funcionarios de la Gobernación de Casanare y la Alcaldía de San Luis de Palenque, integrantes de la Asamblea Departamental, miembros del Ejército y la Policía, organismos de socorro, voluntarios y habitantes del municipio se sumaron a las labores desde las primeras horas del día.
Con escobas, palas, rastrillos, baldes, bolsas, hidrolavadoras y vehículos de carga, los equipos retiraron lodo, escombros y elementos dañados por el agua. También realizaron lavado de viviendas, limpieza de alcantarillas, recolección de residuos y fumigaciones para disminuir el riesgo de enfermedades.
De acuerdo con el balance oficial, la jornada permitió intervenir sectores correspondientes al 70 % de los barrios afectados por la inundación.
Evitar una nueva emergencia sanitaria
El gobernador de Casanare, César Ortiz Zorro, señaló que la prioridad inmediata es retirar el barro y los residuos acumulados antes de avanzar en la evaluación de los daños.
“Lo primero que tenemos que hacer es limpiar, sacar todo este barro porque se nos puede convertir en un problema de salud pública. La primera meta es dejar esto limpio y la segunda es empezar a hacer un diagnóstico de los daños en viviendas y en la infraestructura pública”, afirmó el mandatario.
Según el gobernador, la temporada de lluvias dejó afectaciones en acueductos, alcantarillados, vías, puentes y redes de gas y energía de varios municipios del departamento. Una vez concluyan las labores más urgentes, las autoridades deberán establecer el costo de la recuperación y priorizar las intervenciones.
Durante la jornada también estuvieron presentes profesionales del Hospital Regional de la Orinoquia y del programa de Atención Primaria en Salud, quienes atendieron a habitantes de los sectores afectados.
Uno de los principales retos en San Luis de Palenque es recuperar el alcantarillado sanitario y pluvial, que quedó obstruido y afectado por la inundación. Para apoyar el destaponamiento de las redes, la Alcaldía de Maní facilitó temporalmente un vehículo vactor.







Una inundación histórica por su impacto en el casco urbano
El alcalde Ediber Vásquez aseguró que el desbordamiento se produjo después de lluvias continuas, durante un periodo estimado de entre 10 y 12 horas, en las partes altas de las cuencas de los ríos Pauto, Tocaría y Cravo Sur.
“Esta emergencia nunca había pasado”, manifestó el alcalde, quien destacó la participación de las instituciones y de los voluntarios en la limpieza del municipio.
Aunque San Luis de Palenque ha convivido históricamente con inundaciones y desbordamientos que afectan sus sabanas, veredas, cultivos y explotaciones ganaderas, la emergencia actual adquirió una dimensión distinta.
El agua no se limitó a las zonas rurales, sino que cubrió gran parte del casco urbano y afectó viviendas, calles, alcantarillados y servicios públicos en una proporción que las autoridades locales calificaron como nunca antes vista.
Este municipio ha enfrentado inundaciones en diferentes momentos de su historia reciente, con emergencias documentadas en 2002, 2003, durante la temporada de La Niña de 2010 y 2011, y nuevamente en 2024.
Sin embargo, esos antecedentes se concentraron principalmente en las veredas, sabanas y zonas productivas. Lo excepcional de la emergencia actual fue la magnitud con la que el agua ingresó al casco urbano y afectó viviendas, calles, alcantarillados y servicios públicos.
La inundación obligó a numerosas familias a abandonar temporalmente sus viviendas y dejó pérdidas que solo podrán conocerse con precisión cuando termine la evaluación de daños.
Gilma Pérez, habitante del municipio, relató que varias personas tuvieron que ser evacuadas en medio de la creciente.
“Muchas familias lo perdieron todo, pero también hemos recibido ayudas y acompañamiento. Salimos de nuestras casas en un tractor y hoy sentimos que no estamos solos”, expresó.
Ayudas para las familias damnificadas
Durante la jornada, la gestora social de Casanare, Diana Soler, encabezó la entrega de alimentos no perecederos y elementos de aseo recolectados mediante la campaña denominada “Pa’ mi gente de la ola invernal”.
Según el reporte institucional, más de 200 familias del casco urbano recibieron estas ayudas. Las autoridades departamentales estiman que la temporada de lluvias ha dejado más de 6.000 familias damnificadas en diferentes municipios de Casanare.
Sin embargo, la entrega de asistencia inmediata y las jornadas de limpieza constituyen apenas una primera fase. San Luis de Palenque deberá afrontar ahora la recuperación de viviendas, servicios públicos, infraestructura vial y actividades económicas, además de establecer medidas que reduzcan la vulnerabilidad ante futuras crecientes.
Un municipio nacido en medio de otra crisis
San Luis de Palenque fue fundado el 15 de agosto de 1953, durante el periodo de violencia política que afectó al país y provocó el desplazamiento de familias provenientes de sectores vecinos. El asentamiento se estableció en la margen derecha del río Pauto y fue reconocido oficialmente como municipio mediante el Decreto 295 del 29 de julio de 1954.
Su territorio tiene una extensión aproximada de 3.052 kilómetros cuadrados y ocupa cerca del 7 % de Casanare. La economía local está vinculada principalmente con la ganadería, la producción rural y la explotación de hidrocarburos. Las proyecciones basadas en información del DANE sitúan su población para 2026 en alrededor de 9.000 habitantes.
Más de siete décadas después de su fundación, el municipio enfrenta una nueva etapa difícil. Esta vez, el desafío no consiste únicamente en retirar el agua y el barro, sino en reconstruir las condiciones de vida de una comunidad que vio cómo la emergencia atravesó las zonas rurales y llegó hasta sus calles, viviendas y servicios esenciales.











