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Casanare en segunda vuelta: La derecha, ahora con Abelardo de La Espriella, amplió su ventaja

Abelardo de la Espriella pasó de 134.114 votos en primera vuelta a 161.203 en segunda. Iván Cepeda también creció, pero menos: subió de 54.202 a 68.474. La hipótesis más fuerte es que el voto de derecha se ordenó casi por completo alrededor de De la Espriella, mientras el progresismo creció sin romper su techo electoral en el departamento.

La segunda vuelta presidencial en Casanare no corrigió la tendencia de la primera vuelta: la profundizó.

En la primera vuelta del 31 de mayo de 2026, Abelardo de la Espriella obtuvo en Casanare 134.114 votos, equivalentes al 61,25%, mientras Iván Cepeda alcanzó 54.202 votos, el 24,75%.

En la segunda vuelta del 21 de junio, De la Espriella subió a 161.203 votos, con el 69,09%, y Cepeda llegó a 68.474 votos, el 29,34%.

La lectura: ambos candidatos crecieron, pero De la Espriella creció más. El candidato de derecha sumó 27.089 votos adicionales entre una vuelta y otra.

Mientras Cepeda aumentó 14.272. Es decir, De la Espriella capturó casi el doble de crecimiento electoral que su rival.

CandidatoPrimera vuelta Casanare% primera vueltaSegunda vuelta Casanare% segunda vueltaAumento en votosAumento en puntos porcentuales
Abelardo de la Espriella134.11461,25%161.20369,09%+27.089+7,84 pp
Iván Cepeda54.20224,75%68.47429,34%+14.272+4,59 pp
Diferencia entre ambos79.91236,50 pp92.72939,75 pp+12.817 a favor de De la Espriella+3,25 pp

En primera vuelta, De la Espriella le sacó 79.912 votos a Cepeda. En segunda vuelta, la ventaja aumentó a 92.729 votos. Casanare consolidó el voto de derecha.

Votos de candidatos eliminados se ordenó más hacia De la Espriella

En primera vuelta hubo una bolsa de votos que quedó disponible para la segunda. Paloma Valencia obtuvo 14.702 votos; Sergio Fajardo, 6.028; Raúl Santiago Botero, 3.642; Claudia López, 1.076; y las demás candidaturas menores sumaron cerca de 1.273 votos.

En total, los candidatos que no pasaron a segunda vuelta reunieron 26.721 votos en Casanare.

Candidatura eliminada en primera vueltaVotos en CasanareLectura probable de transferencia
Paloma Valencia14.702Mayoritariamente hacia De la Espriella
Sergio Fajardo6.028Dividido, con una parte hacia Cepeda y otra hacia voto útil anti-Cepeda
Raúl Santiago Botero3.642Probablemente hacia De la Espriella
Claudia López1.076Probablemente más favorable a Cepeda, aunque no de forma automática
Otros candidatos menores1.273Dispersión entre ambos, abstención o voto en blanco
Total candidatos eliminados26.721Bolsa disponible para redistribución

La hipótesis más probable es que la mayor parte del voto de Paloma Valencia y Raúl Botero se trasladó hacia De la Espriella. Esa transferencia era esperable por afinidad ideológica: se trataba de votantes ubicados mayoritariamente en el campo de la derecha, el antipetrismo y el rechazo al proyecto progresista.

Cepeda, por su parte, habría recogido parte del voto de Sergio Fajardo, Claudia López y sectores alternativos o de centroizquierda. Sin embargo, esa transferencia no fue suficiente para acercarse al candidato de derecha.

Pero hay un dato adicional: el crecimiento conjunto de De la Espriella y Cepeda fue de 41.361 votos, mientras los candidatos eliminados solo sumaban 26.721.

Eso significa que no solo hubo redistribución de votos: también entraron nuevos votantes o se activaron personas que en primera vuelta no habían respaldado a ninguno de los dos finalistas.

ConceptoVotos
Votos de candidatos eliminados en primera vuelta26.721
Aumento conjunto de De la Espriella y Cepeda en segunda vuelta41.361
Diferencia atribuible a mayor movilización electoral14.640

En esa nueva movilización, De la Espriella también salió mejor librado. Del crecimiento conjunto entre los dos finalistas, capturó aproximadamente el 65,5%, frente al 34,5% de Cepeda.

CandidatoAumento de votosParticipación dentro del crecimiento total de los dos finalistas
Abelardo de la Espriella27.08965,5%
Iván Cepeda14.27234,5%
Total aumento41.361100%

Casanare confirmó una matriz electoral antipetrista

El comportamiento de Casanare no puede leerse como un hecho aislado. Tiene continuidad con lo ocurrido en 2022, cuando el departamento fue uno de los territorios más fuertes para Rodolfo Hernández frente a Gustavo Petro.

La diferencia es que en 2026 ese voto apareció más ordenado desde la primera vuelta. En 2022, buena parte del voto antipetrista se canalizó hacia una candidatura outsider como la de Rodolfo Hernández.

En 2026, ese mismo campo político encontró una expresión más ideológica, más frontal y más claramente ubicada a la derecha con Abelardo de la Espriella.

Los votos dispersos de derecha se concentraron alrededor de De la Espriella, mientras Cepeda creció, pero sin romper el techo territorial que enfrenta el progresismo en Casanare.

Progresismo creció, pero está lejos de ser opción en Casanare

El Progresismo representado en este caso por Cepeda avanzó. Pasar de 54.202 a 68.474 votos implica un crecimiento de 14.272 sufragios. En términos políticos, eso muestra que existe una base progresista, social, popular y alternativa en Casanare crece, lentamente, pero crece.

Sin embargo, ese crecimiento no fue suficiente para disputar la mayoría departamental. Cepeda pasó del 24,75% al 29,34%, una mejora de 4,59 puntos porcentuales. De la Espriella, en cambio, pasó del 61,25% al 69,09%, con un aumento de 7,84 puntos.

Una paradoja territorial

El resultado también obliga a mirar una contradicción de fondo. Casanare es un departamento con desigualdad territorial, informalidad, problemas de acceso a tierra, salud, empleo, vivienda y servicios públicos. Sin embargo, una parte importante de sus sectores populares sigue votando mayoritariamente por proyectos de derecha.

Esa contradicción no se explica solo con “manipulación” o “falta de conciencia”. Hay factores más profundos: influencia de redes religiosas y conservadoras, miedo al cambio, rechazo al gobierno Petro, peso de economías extractivas, dependencia laboral, imaginarios de orden, discursos de seguridad y una cultura política construida durante años alrededor del anticomunismo.

En Casanare, el voto no se mueve únicamente por condiciones materiales inmediatas. También opera un sentido común político: la idea de que la derecha representa orden, propiedad, seguridad y defensa de valores tradicionales. Mientras ese sentido común no sea disputado en la vida cotidiana, no bastará con campañas electorales cada cuatro años.

La lección política

El resultado deja una advertencia para los sectores progresistas y democráticos en Casanare. No se puede pretender disputar un territorio estructuralmente conservador únicamente durante la campaña electoral.

La derecha tiene presencia permanente en iglesias, gremios, redes familiares, medios, empresas, fincas, instituciones y conversaciones cotidianas. Tiene una pedagogía política informal, pero constante.

El progresismo, en cambio, muchas veces aparece con fuerza en coyunturas electorales, movilizaciones puntuales o debates nacionales, pero sin una construcción territorial suficiente entre elección y elección.

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