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La ANT le quitó más de 1.100 hectáreas a la Fundación Sembrar en Yopal: ahora pasan directo a 100 familias campesinas

Las tierras habían sido entregadas en 2025 para beneficiar a 400 familias, pero irregularidades en su uso llevaron al Estado a intervenir y cambiar el modelo.

La Agencia Nacional de Tierras (ANT) tomó una decisión de fondo en Yopal: recuperó más de 1.100 hectáreas que estaban en manos de la Fundación Social Sembrar y las entregó directamente a cerca de 100 familias campesinas que ya vivían y trabajaban en esos predios.

La medida se dio luego de que la ANT evidenciara irregularidades en el manejo de la tierra, el no trabajo real de muchas familias y una invasión de otras tantas.

Qué pasó con las tierras entregadas en 2025

Los predios en cuestión son Corinto (718 ha), La Bramadora (250 ha), Malabar (189 ha) y dos terrenos de menor extensión, ubicados en la Hacienda Corinto, a aproximadamente 27 kilómetros del casco urbano de Yopal, en zona rural del municipio.

Estos habían sido adjudicados el 23 de enero de 2025 a la Fundación Sembrar, con el objetivo de beneficiar a unas 400 familias.

Sin embargo, en la práctica, la situación fue distinta, según comunicado de prensa emitido por la entidad. La ANT encontró que muchas de esas familias no estaban en el territorio.

Igualmente en los predios había presencia de terceros ajenos al proceso, además de la invasión de cerca de 300 hectáreas.

En otras palabras, la tierra no estaba cumpliendo su función social ni productiva como lo exige la Reforma Agraria.

La decisión: quitar la intermediación

Frente a estas irregularidades, la ANT optó por una medida directa: retiró la administración a la Fundación Sembrar y retomó el control de los predios.

Esta figura, conocida como reaprehensión, le permitió al Estado recuperar formalmente las tierras para reorganizar su uso.

El mensaje institucional fue claro: si la tierra no se usa correctamente, el Estado interviene.

El cambio clave: de 400 beneficiarios en el papel a 100 reales en el territorio

Tras recuperar los predios, la ANT tomó una decisión que cambia el enfoque del modelo: Entregar la tierra directamente a las familias que sí están en el territorio, en lugar de mantenerla bajo administración de una organización.

Así, cerca de 100 familias campesinas que ya habitaban y trabajaban la tierra quedaron al frente de estos predios.

Es decir, se pasa de un esquema colectivo administrado por una fundación, a un modelo donde el beneficiario directo es quien realmente produce.

La tierra es para quien la trabaja

La decisión deja una señal política y práctica, la tierra adjudicada por el Estado no puede quedarse en estructuras que no garantizan su uso real.

Tampoco puede convertirse en un mecanismo de intermediación ineficiente.

La intervención también se realizó sin desalojos, con acompañamiento de la Policía y la Personería, garantizando derechos y debido proceso para quienes estaban en el lugar.

Reforma Agraria: entre el discurso y la ejecución

Este caso muestra una tensión frecuente en la implementación de la Reforma Agraria: Modelos colectivos que no logran materializar el acceso real vs. Entregas directas a campesinos que ya están produciendo.

En este caso, la ANT optó por lo segundo. La apuesta ahora será verificar si este nuevo esquema logra consolidar procesos productivos sostenibles y evitar que se repitan las irregularidades que llevaron a esta intervención.

Melida Ortiz Gualdrón, campesina de Casanare, expresó: “Debemos dar continuidad a los proyectos y sacarlos adelante, porque como campesinos necesitamos trabajar la tierra para nuestro sostenimiento. Es de gran beneficio contar con estas tierras para trabajarlas y poder progresar”.

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