Diego García: entre la “renovación verde” y las viejas estructuras políticas de Casanare
El candidato a la Cámara de Representantes por la coalición Alianza Verde – En Marcha aparece como una de las fichas fuertes del llamado “zorrismo” en la política de Casanare. Su trayectoria combina formación académica en políticas públicas con una red de apoyos que incluye al actual gobernador César Ortiz Zorro, exalcaldes del departamento y figuras tradicionales del poder político regional.

Diego Fernando García nació en Tauramena, Casanare, y es hijo de Flor Ángela Alfonso, madre cabeza de familia.
Es profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, con maestría en Gobierno y Políticas Públicas.
Su trayectoria profesional ha estado ligada principalmente al análisis y formulación de políticas públicas. Ha trabajado como docente universitario en Casanare, además de desempeñarse como consultor en temas de gobierno y gestión pública.
En el ámbito institucional también ha tenido pasos por el Congreso de la República y por entidades de representación territorial.
Uno de esos cargos fue el de asesor regional para Casanare ante la Federación Nacional de Departamentos (FND), designado durante el gobierno departamental de Salomón Andrés Sanabria Chacón (2020–2023).
Cercanía con el gobernador César Ortiz Zorro
Dentro del actual mapa político de Casanare, uno de los elementos más claros alrededor de la candidatura de Diego García es su relación con el gobernador César Ortiz Zorro, elegido para el periodo 2024–2027 por la Alianza Verde.
García fue asesor en el despacho del gobernador, lo que consolidó una relación política directa con el mandatario departamental.
Esa cercanía lo ubica como uno de los nombres que representa al llamado “zorrismo” en la contienda por la Cámara de Representantes.
En términos electorales, esa relación también puede traducirse en acceso a redes políticas regionales y estructuras territoriales asociadas al actual gobierno departamental.

Un candidato que ha transitado por varios partidos
La trayectoria política de Diego García también muestra un recorrido por distintas colectividades.
En 2019 fue precandidato a la Gobernación de Casanare por el partido Colombia Justa Libres.
Posteriormente, en 2022, fue candidato a la Cámara de Representantes por el Nuevo Liberalismo.
Ahora compite por el Congreso bajo el aval de la Alianza Verde en coalición con el movimiento En Marcha.
Este tránsito entre colectividades refleja una dinámica común en la política regional colombiana, donde muchos liderazgos se mueven entre distintos partidos en busca de plataformas electorales.
El respaldo de estructuras políticas tradicionales
Aunque la candidatura de Diego García se presenta en el discurso público como una apuesta de renovación dentro del Partido Verde, su red de apoyos incluye figuras con amplia trayectoria en la política de Casanare.
Entre los respaldos mencionados en el ambiente político regional aparece el del excongresista José Rodolfo Pérez Suárez, conocido como “El Negro” Pérez, una figura influyente en la política departamental durante más de tres décadas.
Pérez ha estado vinculado al llamado grupo político “De la Casita”, estructura que ha sido objeto de cuestionamientos en el pasado por presuntos vínculos con estructuras paramilitares y por investigaciones relacionadas con contratación pública.
En 2024, la Corte Suprema de Justicia anunció la apertura de una investigación contra el exrepresentante Pérez por el delito de enriquecimiento ilícito.
Exalcaldes y dirigentes regionales en su órbita política
La red política que rodea la candidatura de García también incluye a varios exalcaldes y dirigentes regionales.
Entre ellos se mencionan:
• Luis Eduardo Castro, exalcalde de Yopal (2020–2023), quien fue mencionado en el escándalo conocido como “videocaramelos”, relacionado con presuntas coimas en contratos de saneamiento básico. Durante su administración también se contrató la actualización catastral con el gestor CATASIG, proceso que generó miles de quejas por los altos avalúos de predios en el municipio.
• Hugo Archila, actual representante a la Cámara por el Partido Liberal y exsecretario de Gobierno durante la administración de Castro.
• Johana Moreno, exalcaldesa de Aguazul.
• Adriana Camacho, exalcaldesa de Maní.
• Ruth Bohórquez, exalcaldesa de Villanueva.
• Fernando Camacho, exalcalde de Aguazul y hermano del actual alcalde de ese municipio.
A estas figuras se suman dirigentes empresariales y líderes regionales como Martín Pérez Cuartas, Mauricio Cala, Diego Garrido y miembros de la familia Avella, en Aguazul.
También aparecen apoyos políticos como el del concejal de Yopal Felipe Becerra, el diputado Omar Ortega, el empresario y exconcejal José Humberto Barrios, y el exdirector de Gestión del Riesgo de Casanare Guillermo Velandia Granados, quien en el pasado declinó su aspiración a la Gobernación para respaldar a César Ortiz Zorro.





Los recursos de la campaña
De acuerdo con los reportes de ingresos y gastos de campaña presentados ante el Consejo Nacional Electoral a través del sistema Cuentas Claras, con corte al 5 de marzo, la campaña de Diego Fernando García registra ingresos por $270.802.630.
Según el informe oficial, la mayor parte de esos recursos corresponde a aportes provenientes del candidato y de su madre, Flor Ángela Alfonso, registrados dentro de la categoría de contribuciones provenientes del candidato o de sus parientes.
El documento también registra una contribución adicional por $10.802.630 realizada por el particular Gustavo Efraín Torres Herrera, quien además figura como gerente de la campaña.
En cuanto a los gastos, el reporte señala egresos por $146.619.680, distribuidos principalmente en propaganda electoral, administración de la campaña, materiales de divulgación, transporte y realización de actos públicos.
Entre los rubros más representativos aparecen:
• Propaganda electoral: $64.375.000
• Gastos de administración: $34.600.000
• Materiales y publicaciones: $26.504.680
• Transporte y correo: $17.500.000
• Actos públicos: $3.640.000
Estos valores corresponden a la información registrada oficialmente por la campaña ante el Fondo Nacional de Financiación Política del Consejo Nacional Electoral, entidad encargada de supervisar los ingresos y gastos de las campañas electorales en Colombia.
Entre renovación política y continuidad del poder
Con este panorama, la candidatura de Diego García se mueve en una zona ambigua dentro de la política regional.
Por un lado, su discurso se inscribe en el lenguaje de renovación política asociado al Partido Verde.
Por otro, su red de apoyos muestra la presencia de estructuras políticas tradicionales del departamento, algunas con décadas de influencia en la vida pública de Casanare.
Esa combinación convierte su candidatura en una de las más relevantes dentro de la disputa por las dos curules que el departamento elige en la Cámara de Representantes.
La decisión final, como ocurre en cada proceso electoral, la tomarán los ciudadanos en las urnas.











