Lina Patricia Vega, candidata a la Cámara por el partido progresista PTC
La fisioterapeuta y empresaria agrícola Lina Patricia Vega Orduz aspira a la Cámara de Representantes por Casanare avalada por el Partido del Trabajo de Colombia (PTC). Su discurso gira alrededor de la mujer rural, el campo y la educación, mientras su campaña electoral ha sido financiada principalmente con aportes propios y de familiares cercanos.

Lina Patricia Vega Orduz, de 52 años, nació en Tauramena y es profesional en fisioterapia con formación en puericultura, gimnasia cerebral, movimientos rítmicos integrados y gerencia en servicios de rehabilitación.
Durante más de dos décadas ha trabajado en procesos de formación dirigidos a familias, docentes y cuidadores en el departamento de Casanare, especialmente en temas relacionados con crianza, desarrollo infantil y bienestar emocional.
Además de su actividad en el campo educativo y social, también ha desarrollado proyectos productivos en el sector rural. Según su hoja de vida, cuenta con experiencia agrícola en cultivos de cacao y plátano, y ha impulsado emprendimientos como Pisa’o Patacón y Chocolino, orientados a la transformación de productos agrícolas.
Su discurso político gira alrededor de tres ejes principales: mujer, campo y educación, banderas que ha presentado como la base de su propuesta para llegar al Congreso.
La apuesta política: mujer rural, economía del cuidado y campo
Dentro de su agenda política, Vega ha planteado iniciativas orientadas a fortalecer el papel de las mujeres rurales en la economía campesina.
Una de sus principales propuestas consiste en hacer control político a la implementación del Fondo de la Mujer Rural (FOMMUR), con el objetivo de verificar cuántos recursos han llegado a Casanare en los últimos años y cómo han sido ejecutados.
También propone impulsar sistemas municipales de cuidado rural, que incluyan guarderías en zonas veredales y servicios de apoyo para mujeres campesinas que trabajan en actividades productivas.
En materia ambiental y agrícola, ha planteado ampliar en el departamento los Pagos por Servicios Ambientales (PSA), un mecanismo mediante el cual el Estado reconoce económicamente a campesinos que protegen ecosistemas estratégicos como bosques y cuencas hídricas.
Su agenda legislativa también contempla iniciativas para facilitar el acceso de los campesinos a beneficios financieros y alivios de deuda contemplados en normas como la Ley 2071, orientada al sector agropecuario.



Educación y primera infancia como eje social
Otro componente central de su propuesta política está relacionado con la atención integral a la primera infancia.
Entre sus planteamientos se encuentra la creación de Centros de Desarrollo Infantil Comunitarios en barrios y veredas, espacios que brindarían atención pedagógica, nutricional y afectiva a niños entre 0 y 5 años.
Asimismo, propone fortalecer las escuelas para padres y cuidadores, con programas de formación en crianza, estimulación temprana y acompañamiento familiar.
Financiamiento de campaña: aportes familiares y recursos propios
De acuerdo con los reportes oficiales de ingresos y gastos presentados ante el sistema de Cuentas Claras del Consejo Nacional Electoral, la campaña de Lina Vega ha sido financiada principalmente con recursos propios y aportes de su círculo cercano.
El informe financiero registra ingresos totales por 25,4 millones de pesos para la campaña a la Cámara de Representantes por Casanare.
De esa cifra:
- 5,4 millones de pesos corresponden a aportes provenientes del patrimonio de la propia candidata.
- 20 millones de pesos provienen de contribuciones de particulares.
Entre los aportantes se encuentran:
- Marco Aurelio Ángel Álvarez (cónyuge): aportes por 6,5 millones de pesos.
- María Constanza Vega Orduz (familiar): 1,5 millones de pesos.
- David Ricardo Cruz Piragauta: 12 millones de pesos.
En cuanto al gasto reportado, la campaña registra 5 millones de pesos, destinados principalmente a administración y rendición de cuentas.
Una candidatura desde un partido pequeño
La candidatura de Vega se presenta por el Partido del Trabajo de Colombia (PTC), una colectividad con baja presencia electoral en el departamento y sin estructuras políticas tradicionales comparables con las maquinarias partidistas dominantes en Casanare.
En ese escenario, su aspiración aparece más asociada a una agenda social y comunitaria que a los grandes clanes políticos regionales.
Sin embargo, como ocurre con la mayoría de candidaturas alternativas en departamentos con estructuras políticas consolidadas, su reto electoral consiste en convertir ese discurso programático en una base real de votación.











