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“Si no se deja sanar, tendrá castigo divino”: Fiscalía revela cómo un pastor habría abusado sexualmente de mujeres en Monterrey

La fiscal del caso aseguró que el procesado habría creado una falsa autoridad espiritual para acceder al cuerpo de las víctimas. Según la funcionaria, la relación no era horizontal: habría existido sometimiento de tipo espiritual.

“El procesado creó artificialmente un poder, una posición de autoridad espiritual, y utilizó ese tipo de investidura aparente para poder tener acceso íntimo al cuerpo de las víctimas (…) La relación no era horizontal. Había sometimiento de tipo espiritual”.

Con esas palabras, la fiscal del caso explicó uno de los elementos más graves dentro del proceso que hoy enfrenta Norbey Sánchez Agudelo, señalado como pastor de una comunidad religiosa en Monterrey, Casanare, y judicializado por presuntamente abusar sexualmente de varias mujeres que asistían a una iglesia.

La funcionaria fue más allá y reveló una de las frases que, según la investigación, habría usado el procesado para generar miedo, obediencia y sometimiento en sus víctimas.

“Él, para acceder a ellas, decía: ‘Es que Dios me reveló que usted tiene una infección y yo tengo el poder de sanación; y si usted no se deja sanar, va a tener un castigo divino’”, explicó la fiscal.

La Fiscalía habla de abuso de poder espiritual

De acuerdo con la Fiscalía General de la Nación, el caso no se limitaría a una agresión sexual cometida por la fuerza física directa, sino a un presunto abuso construido sobre una relación desigual de poder.

La fiscal sostuvo que habría existido “uso de poder”, “aprovechamiento de superioridad” y “abuso de poder”.

En otras palabras, el procesado presuntamente habría usado una falsa investidura espiritual para acercarse a mujeres que confiaban en él como guía religioso.

Ese punto es central: según la Fiscalía, las víctimas no estaban en una relación horizontal frente al señalado.

El presunto sometimiento espiritual habría operado como mecanismo para reducir su capacidad de resistencia, especialmente cuando el mensaje estaba cargado de miedo religioso, enfermedad, culpa y amenaza de castigo divino.

Supuestos rituales de sanación entre 2020 y 2023

El boletín oficial de la Fiscalía señala que los hechos habrían ocurrido entre los años 2020 y 2023.

Durante ese periodo, Sánchez Agudelo presuntamente citaba a las mujeres para realizarles supuestos rituales de sanación relacionados con enfermedades que padecían.

En esos encuentros, según el ente acusador, el procesado habría aprovechado el estado de indefensión de las víctimas para someterlas a vejámenes sexuales.

La Fiscalía informó que al menos tres mujeres habrían sido víctimas de estos hechos, entre ellas una menor de edad.

Fue enviado a la cárcel y no aceptó los cargos

Por solicitud de la Fiscalía General de la Nación, un juez de control de garantías impuso medida de aseguramiento en centro carcelario contra Norbey Sánchez Agudelo.

Una fiscal de la Seccional Casanare le imputó los delitos de acceso carnal violento y acto sexual violento, ambas conductas agravadas. El procesado no aceptó los cargos.

La captura fue realizada por servidores del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, con apoyo de la Policía Nacional, en el centro del municipio de Monterrey, Casanare.

El proceso continúa en etapa judicial y el señalado conserva la presunción de inocencia hasta que exista una decisión definitiva de la justicia.

Cuando la fe se usa para someter

Este caso deja una advertencia profunda para las comunidades religiosas y para la sociedad en general: la fe puede ser un espacio de consuelo, orientación y esperanza, pero también puede ser manipulada por personas que se aprovechan de la vulnerabilidad emocional, espiritual o económica de otros.

Desde una lectura psicológica, cuando una persona cree que alguien tiene autoridad divina o capacidad de interceder ante Dios, puede quedar atrapada en una relación de dependencia.

Si esa figura le dice que desobedecerlo puede traer una enfermedad, un castigo o una condena espiritual, el miedo puede bloquear la capacidad de resistir, pedir ayuda o denunciar.

En este tipo de manipulación, la víctima no solo enfrenta a un agresor. También enfrenta culpa, temor religioso, presión comunitaria y la sensación de estar desobedeciendo una voluntad superior.

Esa es precisamente la gravedad del abuso espiritual: convierte la confianza en sometimiento.

Ese mismo mecanismo también puede facilitar abusos económicos: exigencias de dinero, entrega de bienes, favores personales, trabajos gratuitos o aportes bajo promesas de milagros, protección divina o sanación.

Por eso, ninguna autoridad religiosa, espiritual o comunitaria puede estar por encima de la ley. Ninguna persona puede usar el nombre de Dios para tocar el cuerpo, controlar la voluntad o apropiarse del dinero de otra.

Fuente de base: boletín de la Fiscalía General de la Nación y explicación de la fiscal del caso.

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