Después de 30 años, la trocha se volvió carretera: Maní y Tauramena quedaron más cerca
Lo que durante años fue una trocha intransitable hoy es una carretera pavimentada que acerca a Maní con Tauramena y cambia la vida de cientos de familias campesinas del llano casanareño.

Durante décadas, el trayecto entre Maní y la vereda Gaviotas, en pleno llano casanareño, fue sinónimo de aislamiento. No había carretera, solo una trocha polvorienta en verano e intransitable en invierno.
Transitar a través de ella podía tardar tres horas —o más— para ser recorrida. Hoy, esa realidad cambió: el mismo trayecto se hace en 30 minutos, sobre una vía pavimentada, señalizada y con obras de arte completas.
La entrega de los 26,5 kilómetros de la vía Maní – Central del Llano – Gaviotas, que acerca de manera directa a Maní con Tauramena, marca un antes y un después para miles de habitantes rurales que por años escucharon promesas políticas sin resultados concretos.
Esta vez, la obra sí se hizo realidad.
Un cambio real en la vida del campo
Para los habitantes de Gaviotas y veredas vecinas, la vía no es solo asfalto: es economía, salud y dignidad. Juan Suárez, agricultor y ganadero radicado hace 17 años en el sector, asegura que la pavimentación cambió radicalmente la dinámica productiva.
Antes, cuando ofrecía plátano o ganado, los compradores eran reacios a desplazarse hasta Gaviotas por el mal estado de la vía. Hoy, con el pavimento, los compradores llegan hasta la vereda, se facilita el transporte y se mejora la capacidad de negociación.
La carretera también representa una diferencia vital en casos de emergencia. Si hay un enfermo, ahora puede salir con mayor rapidez hacia Maní o Tauramena, algo que antes era una carrera contra el tiempo.
De dos horas a media hora: la geografía cambió
Según habitantes del sector y el registro fotográfico del antes y el después, el recorrido que antes tomaba hasta 120 minutos hoy se realiza entre 25 y 30 minutos, gracias a la pavimentación en asfalto flexible, con señalización, demarcación y obras de arte completamente terminadas.
Además, la vía reduce entre 30 y 35 kilómetros el trayecto tradicional Maní–Aguazul–Tauramena, optimizando tiempos y conectividad regional. Aunque aún restan por contratar cerca de siete kilómetros para empatar completamente con el pavimento existente en Tauramena, el impacto del proyecto ya es evidente.
Una obra vigilada y con sello regional
El veedor ciudadano Rolfer Mariño recordó que la adjudicación del contrato fue cuestionada en su momento, incluso por el fallecido excandidato presidencial Rodolfo Hernández, por presuntos hechos de favoritismo. Sin embargo, con la ejecución de la obra, las dudas se fueron despejando.
Mariño reconoce que el manejo de los recursos fue adecuado y que la calidad del pavimento evidencia un trabajo bien ejecutado por el Consorcio Gaviotas, pese a dificultades como paros de volqueteros, problemas logísticos y retrasos en el giro de recursos del sistema de regalías.
Desarrollo, empleo y nuevos retos
Durante la ejecución del proyecto trabajaron cerca de 100 personas, muchas de ellas habitantes de la zona. La comunidad participó activamente en la obra, aportando mano de obra, bienes y servicios, especialmente en la vereda Gaviotas.
Ricardo Monroy, presidente de la Junta de Acción Comunal de Gaviotas, destaca que ahora el reto es pensar en proyectos productivos, ganadería y turismo, pero también en el uso responsable de la vía. La carretera está bien señalizada, pero el aumento del tránsito exige mayor conciencia vial para evitar accidentes.
Contexto técnico y contractual
La pavimentación de la vía Maní – Central del Llano – Gaviotas tuvo una inversión aproximada de 105 mil millones de pesos, financiados con recursos del Sistema General de Regalías – OCAD Regional.
El proyecto inició en diciembre de 2022 y tuvo una duración de 35 meses.
La obra fue ejecutada por el Consorcio Gaviotas, conformado por empresas casanareñas: LT Building S.A.S., Pacific Constructors, Andina Ingeniería & Construcciones y Grupo Theos S.A.S.
En total se intervinieron 26,5 kilómetros, de los cuales 24 corresponden a pavimento en Maní y 2,5 kilómetros a mejoramiento vial.
La vía beneficia de manera directa a cinco veredas de Maní, varias de Tauramena y a cerca de 1.500 familias, poniendo fin a una espera de más de 30 años.
















