Desde una cárcel y por videollamada habrían negociado asesinato de Jhon Calzones: $30 millones ofrecidos y apenas $400 mil para arrancar
La declaración del adolescente que aceptó haber disparado contra Jhon Jairo Torres permite reconstruir una extensa ruta criminal que comenzó en Riosucio, pasó por Bogotá y Tunja, llegó dos veces a Casanare y terminó en La Selvita. En medio aparecen contactos desde cárceles, armas, un segundo homicidio para obtener una motocicleta y una vivienda en Tunja donde posteriormente fueron hallados drogas, siete celulares, grameras, dinero y un arma traumática.

El asesinato del exalcalde de Yopal Jhon Jairo Torres Torres, conocido como Jhon Calzones, habría sido preparado mediante una operación que comenzó varios días antes de que dos hombres llegaran en motocicleta a su finca La Selvita, el 29 de septiembre.
Una de las piezas más reveladoras es la declaración del adolescente de 17 años que aceptó su participación en el homicidio. Según la reconstrucción publicada por Infobae, el crimen habría sido pactado por $30 millones, divididos entre el joven, Eduard Daniel Martínez Pinzón, alias Llanero, y un hombre privado de la libertad. Sin embargo, el menor afirmó que solo recibió $400.000, girados a una cuenta de Nequi de Llanero, para comenzar los desplazamientos por Casanare.
De Riosucio a Tunja
Según ese relato, el adolescente se encontraba inicialmente en Riosucio, Caldas, cuando un familiar recluido en la cárcel de Cómbita le indicó que viajara a Tunja para trabajar en un expendio de estupefacientes.
Primero llegó a Bogotá, donde un hombre identificado como alias Sicario le habría dado instrucciones. Después continuó hacia Tunja con un paquete que contenía alimentos y un recipiente con bazuco.
Ya en la capital boyacense recibió una llamada procedente de la cárcel de Duitama para autorizar la apertura del envío. Posteriormente le cambiaron la tarjeta SIM de su celular y le habrían informado que recibiría una pistola para las actividades relacionadas con el expendio.
Es en esta parte de la historia donde aparece alias Mara, quien ya se encontraba privado de la libertad en Boyacá y había sido señalado previamente por investigadores como posible coordinador del homicidio.
El 15 de septiembre, según la declaración divulgada, Mara contactó a Llanero para que acompañara al adolescente hasta Villanueva, Casanare, con el propósito de recoger armas y trasladarlas posteriormente a Tunja.
Luego vino la videollamada.
De acuerdo con el menor, alias Mara les propuso durante esa comunicación matar a un hombre en Yopal por $30 millones.
Ese hombre era Jhon Jairo Torres.
Los dos habrían aceptado porque necesitaban dinero. Después de recibir los $400.000 emprendieron un primer viaje a Yopal, donde una mujer les habría entregado armas. Posteriormente regresaron a Tunja y comprobaron que el revólver funcionaba.
La Fiscalía ha establecido, por su parte, que Martínez Pinzón habría viajado desde Tunja hasta Casanare para ubicar al exalcalde, identificar el lugar donde sería atacado y participar en la ejecución del plan.

Segundo viaje: necesitaban una motocicleta
La operación continuó días después con un segundo desplazamiento hacia Casanare.
El adolescente y Llanero se dirigieron a Paz de Ariporo, esta vez buscando una motocicleta con la cual movilizarse hasta La Selvita.
El vehículo utilizado posteriormente en el asesinato pertenecía a Bernabé Jiménez, asesinado el 28 de septiembre, apenas un día antes de Torres.
Según el testimonio publicado por Infobae, ambos habrían colocado ramas sobre una carretera para obligar a los conductores a disminuir la velocidad. El menor aseguró que Llanero disparó contra Jiménez y posteriormente se apoderaron de la motocicleta. Esta versión continúa sometida a investigación judicial.
Esa misma noche llegaron al corregimiento de Morichal, donde se hospedaron antes del atentado.
Allí aparece otra mujer identificada en el relato como alias La Hembra, quien les habría suministrado las coordenadas o información necesaria para ubicar el lugar del ataque.

La mañana del crimen
El 29 de septiembre llegaron hasta La Selvita.
Según la declaración del adolescente, inicialmente se acercó a Torres con el pretexto de preguntarle por unas motocicletas. Al observar que había otras personas en el lugar habría dudado, pero Llanero le habría indicado continuar.
Las cámaras de seguridad registraron la llegada de los dos hombres y posteriormente el ataque.
El adolescente disparó contra Torres. Durante la fuga, ambos sufrieron un accidente con la motocicleta; el joven fue retenido por la comunidad, mientras su acompañante consiguió escapar. La Fiscalía confirmó posteriormente que el menor aceptó los cargos y permanece bajo medida de internamiento preventivo.
Torres falleció posteriormente en el Hospital Regional de la Orinoquía.
La investigación volvió a Tunja
El 7 de octubre las autoridades capturaron en Tunja a Eduard Daniel Martínez Pinzón, alias Llanero.
La Fiscalía sostiene que habría conducido la motocicleta en la que se movilizó el adolescente durante el homicidio. Martínez Pinzón no aceptó el cargo imputado y un juez ordenó su reclusión preventiva.
Pero el allanamiento dejó otros elementos que ahora llaman la atención dentro de la investigación.
De acuerdo con el reporte de la Policía Nacional, en el inmueble fueron encontrados 1.718,94 gramos de sustancias estupefacientes: cocaína y derivados, marihuana y una sustancia pulverulenta rosada reportada como tusi.
También fueron incautados siete teléfonos celulares, dos grameras, una pistola traumática, elementos utilizados presuntamente para dosificar sustancias y cerca de dos millones de pesos en efectivo. En el procedimiento también fue capturada en flagrancia una mujer.
La coincidencia resulta significativa: el adolescente había declarado que llegó originalmente a Tunja para trabajar en un expendio de drogas, y Llanero terminó siendo capturado semanas después en una vivienda donde efectivamente fueron encontrados estupefacientes y elementos para su dosificación.
Eso no demuestra todavía que se trate del mismo expendio mencionado en la declaración, pero sí abre una línea de investigación sobre el verdadero papel del inmueble.
La casa de Tunja y otra conexión bajo investigación
Un informe especial de Noticias Caracol divulgado el 16 de octubre agregó otro elemento: según un investigador entrevistado por ese medio, personas relacionadas presuntamente con anteriores ataques con explosivos contra instalaciones militares de Tunja también se habrían alojado en la vivienda.
Hasta ahora no existe evidencia pública que permita afirmar que esa casa funcionara como centro de actividades terroristas o que aquellos hechos tengan relación directa con el asesinato de Torres.
Tampoco está demostrado que los siete celulares encontrados fueran robados o que allí operara una red de receptación.
Pero el conjunto de hallazgos deja una pregunta abierta: ¿era simplemente el escondite de Llanero o funcionaba como expendio, punto de encuentro, alojamiento o soporte logístico para distintas actividades criminales?
La respuesta podría estar, en buena medida, en los dispositivos incautados.
La investigación ya contiene llamadas desde establecimientos penitenciarios, videollamadas, cambios de tarjetas SIM, movimientos de dinero, entrega de armas y varias personas que todavía no han sido judicializadas.
Los $30 millones todavía son una promesa, no un pago probado
También es necesario precisar uno de los datos que inicialmente se difundió sobre el caso.
El homicidio habría sido pactado por $30 millones, con una eventual distribución de $10 millones para cada uno de tres participantes. Sin embargo, la versión del adolescente conocida posteriormente indica que él recibió apenas $400.000 para los primeros desplazamientos.
Ya existen dos procesados por la ejecución material del ataque, pero la investigación todavía debe establecer quién financió el homicidio, quién impartió finalmente la orden y cuál fue el papel de las demás personas que aparecen a lo largo de la ruta.











