¿Ecomoda en la Casa de Nariño? Las cuentas de De la Espriella cambiaron tres veces en 55 minutos
Tres días después de declarar $10.272 millones como ingresos y no relacionar bienes patrimoniales, el presidente Abelardo de la Espriella modificó su reporte tres veces en menos de una hora. Las correcciones incorporaron más de $20.000 millones en activos, siete cuentas bancarias, obligaciones financieras, una participación societaria y la información de su cónyuge.
En uno de los capítulos más recordados de la telenovela Betty, la fea, la junta directiva de Ecomoda descubre que las cifras contables habían sido “maquilladas” para mostrar una situación empresarial diferente de la realidad. La comparación resulta inevitable —aunque no permite afirmar que aquí ocurrió lo mismo— al revisar las cuatro versiones de la declaración de bienes, rentas y conflictos de interés del presidente Abelardo de la Espriella.
El primer documento fue publicado el 21 de agosto. Tres días después, el 24 de agosto, fue modificado a las 10:34, 11:04 y 11:29 de la noche. En apenas 55 minutos cambiaron los ingresos, los saldos bancarios y la descripción de algunas deudas.
Sin embargo, la transformación más profunda ocurrió frente a la declaración inicial: el reporte pasó de no relacionar bienes patrimoniales a revelar inversiones, activos fijos y cuentas bancarias por más de $20.000 millones.
Más que despejar completamente las dudas, la sucesión de correcciones dejó una pregunta propia de aquella junta de Ecomoda: ¿Cuál de todas las cifras retrata realmente la situación económica del presidente?
La primera declaración confundió patrimonio con ingresos
La versión inicial fue publicada el viernes 21 de agosto a las 3:37 de la tarde. Allí, De la Espriella reportó $10.272.863.000 bajo el concepto de “otros ingresos y rentas” obtenidos durante 2025.
Al mismo tiempo, el documento mostraba una sola cuenta de ahorros con saldo de cero pesos, no relacionaba bienes patrimoniales y registraba únicamente $102.726.000 en pasivos.
También indicaba que el presidente no tenía participación en sociedades, no tenía cónyuge o compañera permanente y no desarrollaba actividades económicas privadas.
El contraste con su declaración de renta de 2024 permite identificar un posible origen del error.
Los $10.272.863.000 presentados inicialmente como ingresos coinciden exactamente con el valor registrado ante la DIAN en el renglón correspondiente a inversiones e instrumentos financieros. Es decir, la cifra no representaba lo ganado durante un año, sino una parte del patrimonio acumulado.
Lo mismo ocurrió con los pasivos. Los $102.726.000 incluidos en la primera versión coinciden exactamente con el total de deudas declarado ante la DIAN por 2024.
Esto sugiere que algunos valores de la declaración tributaria fueron trasladados al formulario de Función Pública, pero terminaron ubicados en categorías contables equivocadas.
La diferencia no es de poca monta. Los ingresos representan los recursos obtenidos durante un periodo, mientras que el patrimonio corresponde a los bienes y derechos acumulados en una fecha determinada. Registrar una inversión de $10.272 millones como si fuera renta anual distorsiona completamente la lectura económica del documento.
De no registrar bienes a revelar más de $20.000 millones
La primera corrección del 24 de agosto apareció a las 10:34 de la noche. En ella desaparecieron los $10.272 millones presentados como ingresos y se incorporó una estructura patrimonial mucho más amplia.
Los principales cambios fueron:
| Concepto | Versión inicial del 21 de agosto | Corrección de las 10:34 p. m. |
|---|---|---|
| Honorarios | $0 | $30.000.000 |
| Otros ingresos | $10.272.863.000 | $42.173.936 |
| Ingresos totales | $10.272.863.000 | $72.173.936 |
| Bienes patrimoniales relacionados | $0 | $20.455.940.000 |
| Obligaciones financieras | $102.726.000 | $3.590.320.000 |
| Participación societaria | Ninguna | Accionista de Cosenza SAS |
| Cónyuge o compañera permanente | No | Sí |
También aparecieron siete cuentas bancarias: dos en Colombia, dos en Estados Unidos y tres en Italia.
La declaración pasó así de mostrar a un presidente sin bienes patrimoniales y con una cuenta de ahorros en ceros, a revelar inversiones y activos fijos por $20.455 millones, además de saldos bancarios en tres países.
La amplitud de la corrección demuestra que la primera publicación no ofrecía una imagen confiable ni completa de su situación económica.
Tres versiones diferentes en apenas 55 minutos
Las modificaciones continuaron durante la misma noche.
A las 11:04, los “otros ingresos y rentas” aumentaron de $42.173.936 a $516.110.936. Como consecuencia, el ingreso total reportado para 2025 pasó de $72.173.936 a $546.110.936.
En apenas media hora aparecieron $473.937.000 adicionales.
Veinticinco minutos después, a las 11:29, se produjo una nueva corrección. El saldo de una cuenta de ahorros en Colombia pasó de $44.515 a $45.044.515: una diferencia exacta de $45 millones.
En esa última versión también fueron eliminadas las referencias que identificaban dos obligaciones como “préstamo DLELE” y “préstamo Cosenza”. Los valores se mantuvieron, pero ambas deudas quedaron descritas únicamente como “préstamo”.
Ese cambio no altera el total del patrimonio, pero sí reduce la precisión de la información disponible sobre el origen o la contraparte de las obligaciones. Si las referencias iniciales eran erróneas, correspondía corregirlas; si eran correctas, sustituirlas por una descripción genérica disminuye la claridad del reporte.
¿Qué terminó declarando el presidente?
La última versión presentada registra:
- Ingresos durante 2025 por $546.110.936.
- Saldos bancarios por aproximadamente $314.257.682.
- Inversiones y activos fijos por $20.455.940.000.
- Obligaciones financieras por $3.590.320.000.
- Participación como accionista de Cosenza SAS.
- Dos cuentas bancarias en Colombia, dos en Estados Unidos y tres en Italia.
Si se suman los saldos bancarios y los bienes patrimoniales, y luego se descuentan las obligaciones financieras, se obtiene un patrimonio neto aproximado de $17.179.877.682.
Esta cifra debe entenderse como una estimación periodística y no como el resultado de una auditoría. El formulario no permite comprobar si algunos saldos bancarios ya están comprendidos dentro de las inversiones reportadas ni conocer los criterios utilizados para valorar cada activo.
Precisamente por eso, una conciliación contable resulta necesaria para determinar el patrimonio real sin duplicar partidas.
El contraste con la declaración de renta de 2024
La declaración tributaria presentada ante la DIAN por el año gravable 2024 registró un patrimonio bruto de $10.595.968.000, deudas por $102.726.000 y un patrimonio líquido de $10.493.242.000.
En materia de ingresos, reportó $87.834.000 de ingresos brutos, $52.359.000 de ingresos netos y una renta líquida de $45.923.000.
Al comparar estos datos con la última declaración de bienes y rentas correspondiente a 2025 aparecen variaciones importantes:
| Indicador | Declaración de renta 2024 | Declaración pública final de 2025 | Variación aproximada |
|---|---|---|---|
| Ingresos brutos o totales | $87.834.000 | $546.110.936 | +$458.276.936 |
| Patrimonio neto o líquido estimado | $10.493.242.000 | $17.179.877.682 | +$6.686.635.682 |
| Obligaciones financieras | $102.726.000 | $3.590.320.000 | +$3.487.594.000 |
De acuerdo con esta estimación, el patrimonio neto habría aumentado cerca de $6.687 millones, equivalente a un crecimiento aproximado del 63,7 % frente a 2024.
El porcentaje no demuestra por sí solo un incremento injustificado. El patrimonio puede variar por razones distintas de los ingresos ordinarios: valorización de activos, aportes de capital, reorganizaciones societarias, compra o venta de inversiones, diferencia en cambio, herencias, donaciones o nuevas obligaciones financieras.
No obstante, la declaración pública no permite establecer cuál de estos factores explicaría el aumento.
Además, los $546 millones de ingresos registrados en la versión final no bastan, por sí solos, para explicar una variación patrimonial cercana a $6.687 millones. Esto tampoco demuestra una irregularidad, pero hace necesaria una conciliación entre el patrimonio inicial, los ingresos del periodo, las adquisiciones, las valorizaciones, las deudas y el patrimonio final.
¿Hubo “maquillaje” en las cuentas?
Hablar de maquillaje contable implica que las cifras fueron alteradas deliberadamente para ocultar información o presentar una situación financiera artificialmente favorable.
Los documentos examinados no permiten demostrar esa intención.
De hecho, las modificaciones terminaron aumentando sustancialmente la información revelada: aparecieron bienes, cuentas en el exterior, obligaciones financieras, una participación societaria y datos familiares que no estaban consignados en la primera versión.
En ese sentido, el movimiento general de las correcciones fue hacia una mayor revelación y no hacia la reducción del patrimonio informado.
Lo que sí puede afirmarse es que la declaración inicial contenía inconsistencias materiales y que la información fue corregida de manera fragmentada.
Primero se reconstruyó casi toda la estructura patrimonial. Media hora después se agregaron $473.937.000 a los ingresos. Finalmente, se sumaron $45 millones a una cuenta bancaria y se hicieron más genéricas las descripciones de dos deudas.
La secuencia puede corresponder a una corrección progresiva de errores de transcripción. También puede ser el resultado de una conciliación realizada apresuradamente después de que las inconsistencias fueron advertidas por la prensa.
Sin acceso a extractos bancarios, certificados de inversiones, documentos societarios y papeles de trabajo contable, no es posible establecer cuál explicación corresponde a la realidad.
Corregir es válido, pero hacerlo sin explicar alimenta la suspicacia
Una declaración de bienes y rentas puede corregirse cuando contiene errores u omisiones. Modificar información equivocada resulta preferible a mantenerla publicada.
El problema aparece cuando las correcciones involucran miles de millones de pesos, se realizan después de cuestionamientos públicos y no van acompañadas de una explicación que permita reconstruir lo sucedido.
La Presidencia o el propio mandatario deberían aclarar:
- ¿Por qué una inversión de $10.272 millones fue registrada inicialmente como ingreso?
- ¿Por qué no aparecieron inicialmente los bienes, las siete cuentas bancarias, las deudas, la participación societaria ni la información del cónyuge?
- ¿Cuál es el origen de los $473.937.000 agregados a los ingresos durante la segunda corrección?
- ¿Por qué se omitieron inicialmente $45 millones en una cuenta de ahorros? Los saldos de las cuentas no se pueden cambiar a ruego, son los que son.
- ¿Qué operaciones explican el crecimiento patrimonial frente a 2024?
- ¿Por qué se eliminaron las referencias a DLELE y Cosenza en la descripción de dos préstamos?
- ¿Las cifras finales fueron conciliadas con soportes contables y revisadas por un contador?
Las declaraciones de bienes y rentas no son una simple formalidad administrativa. Su finalidad es facilitar el control ciudadano sobre el patrimonio, los intereses económicos y los posibles conflictos de quienes ejercen el poder público.
Por eso, el hallazgo no constituye una prueba concluyente de enriquecimiento injustificado ni de maquillaje contable. Lo que sí revela es una seria brecha de transparencia: cuatro versiones profundamente diferentes, tres correcciones en apenas 55 minutos y ninguna explicación pública que permita saber por qué la declaración inicial estaba tan lejos de la última.
Las cifras finales pueden ser más completas. Pero, mientras no exista una conciliación pública y verificable, la suspicacia seguirá instalada en la junta directiva más importante del país.

Nota de transparencia: Este análisis periodístico fue elaborado a partir de documentos públicos y contó con apoyo de inteligencia artificial para comparar cifras, organizar la información y realizar cálculos. La revisión, interpretación, enfoque editorial y publicación estuvieron a cargo de MarthaCifuentes.com.











