Campesinos y asociaciones de Casanare se alistan para acceder a créditos productivos con Banco Agrario y Prosperidad Social
La estrategia entre Prosperidad Social, el Fondo Nacional de Garantías y el Banco Agrario busca facilitar el acceso responsable al crédito formal para asociaciones productivas del departamento.

Cinco meses después de su primera socialización en Yopal, el convenio tripartito 413, celebrado entre Prosperidad Social, el Fondo Nacional de Garantías y el Banco Agrario, continúa avanzando en Casanare mediante jornadas de orientación, acercamiento y alistamiento con asociaciones interesadas en fortalecer sus actividades productivas.
De acuerdo con el balance entregado, más de 20 organizaciones del departamento han conocido la ruta del programa y varias de ellas ya analizan la posibilidad de vincular iniciativas agrícolas y comunitarias que podrían fortalecerse mediante el acceso responsable al crédito.
Una ruta para acceder al crédito formal
El programa Inclusión Financiera para la Economía Popular busca atender una de las principales dificultades que enfrentan pequeños productores y organizaciones comunitarias: contar con proyectos productivos, pero no tener garantías suficientes o respaldo financiero para acceder al crédito formal.
El esquema articula la oferta financiera del Banco Agrario, el respaldo del Fondo Nacional de Garantías y el acompañamiento de Prosperidad Social. Según el anexo operativo, el programa contempla una compensación equivalente al 14% del capital desembolsado para quienes cumplan las condiciones establecidas, además de etapas de validación, educación financiera y seguimiento.
La apuesta institucional no se limita a entregar información sobre una línea de crédito. El propósito es que las organizaciones puedan conocer las condiciones, revisar su capacidad de pago, estructurar mejor sus proyectos y asumir con responsabilidad las obligaciones financieras que implica acceder a estos recursos.
Asociaciones ya identifican proyectos productivos
Entre las organizaciones que han conocido la ruta se encuentra Asoprocam.
Rigoberto Rojas Vargas, integrante de esta asociación, explicó que ven en el programa una posibilidad para impulsar proyectos de plátano, piña y patilla en un terreno entregado por el Gobierno.
“Estamos completamente listos para iniciar. Hemos venido trabajando desde que conocimos el programa”, afirmó Rojas Vargas.
La Asociación 100 por Ciento Manos para Trabajar Regreso al Campo también manifestó interés en avanzar dentro de esta iniciativa. Salvador Ávila señaló que el acceso al crédito podría beneficiar a numerosas familias y contribuir al fortalecimiento de una economía sostenible. Sin embargo, también advirtió que esta oportunidad exige compromiso y responsabilidad por parte de quienes decidan vincularse.
Estos testimonios muestran que el convenio empieza a ser entendido por las organizaciones no solo como un trámite entre entidades, sino como una posible herramienta para respaldar planes de siembra, producción y generación de ingresos construidos desde las propias comunidades.
De la socialización al alistamiento
La primera presentación del convenio en Casanare se realizó el 18 de febrero en Yopal, con participación de representantes del Banco Agrario, el Fondo de Garantías de Boyacá y Casanare, Prosperidad Social, la Gobernación de Casanare y el SENA.
Desde entonces, la estrategia ha mantenido espacios de orientación con asociaciones del territorio para explicar requisitos, alcances y responsabilidades. Esta fase es clave, porque permite identificar necesidades reales, orientar la formulación de proyectos y evitar que el crédito termine convirtiéndose en una carga para las organizaciones.
El reto: pasar de la expectativa a resultados concretos
El avance del convenio no se mide únicamente en desembolsos. En esta etapa, el proceso también se expresa en asociaciones informadas, proyectos identificados y organizaciones que empiezan a revisar si cuentan con condiciones para asumir un crédito de manera responsable.
Prosperidad Social continuará promoviendo espacios de orientación para que más asociaciones de la economía popular en Casanare conozcan la ruta, evalúen si cumplen los requisitos y avancen de manera informada.
El reto de la siguiente etapa será convertir este proceso de preparación en oportunidades financieras efectivas para las organizaciones que superen la evaluación correspondiente, de manera que el crédito contribuya realmente al fortalecimiento de unidades productivas sostenibles en el departamento.











