No es un final feliz pero familia Pidiache Achagua ya puede «descansar» luego de haber recibido el cuerpo de su niño Arley, desaparecido a los 12 años.
En Támara, Casanare, la familia Pidiache Achagua ha soportado el peso de una tragedia impuesta por el conflicto armado: primero, la muerte violenta de sus padres; luego, el reclutamiento forzado de uno de los hijos sobrevivientes, Arley, cuando apenas tenía 12 años. Trece años más tarde, el joven fue asesinado en Tame, Arauca, en medio de la guerra. Solo ahora, 28 años después de su desaparición, sus seres queridos pudieron saber la verdad y despedirlo dignamente. Un drama que sintetiza el dolor de miles de familias casanareñas aún marcadas por la ausencia y el silencio.

Durante casi tres décadas, la familia Pidiache Achagua cargó con una ausencia imposible de llenar. La historia de Arley, un niño, presuntamente reclutado forzosamente en medio del conflicto armado y desaparecido desde los 12 años, finalmente tuvo un cierre: su cuerpo fue recuperado, identificado y entregado a sus seres queridos en una ceremonia íntima en Yopal.
Una tragedia que atravesó generaciones
La tragedia de los Pidiache Achagua comenzó mucho antes. En 1987, en zona rural de Támara, norte de Casanare, los cuatro hermanos quedaron huérfanos tras el asesinato de sus padres a manos de actores armados. Fue su tía y sus abuelos maternos quienes se hicieron cargo de ellos.
Pero la violencia volvió a alcanzarlos. En 1997, Arley, el segundo de los hermanos, fue aparentemente reclutado por un grupo armado cuando apenas tenía 12 años. Desde entonces, desapareció sin dejar rastro.
La búsqueda incansable
Durante años, la familia lo buscó sin respuesta. ¿Estaría vivo? ¿Sería parte de algún grupo armado? ¿Habría muerto? Preguntas que desgarraron su cotidianidad.
Finalmente, en noviembre de 2023, los hermanos formalizaron la búsqueda ante la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD). La investigación, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación y el Instituto de Medicina Legal, permitió reconstruir parte de su destino: Arley había muerto en Tame, Arauca, el 3 de enero de 2010.
Su cuerpo, enterrado como no identificado en el cementerio municipal de Arauca, fue recuperado durante la tercera fase del Plan Regional de Búsqueda de Tame y Las Sabanas de Arauca.
Confirmación y despedida
A través de pruebas genéticas tomadas a sus hermanos, el Instituto de Medicina Legal confirmó el parentesco. Así, el pasado 28 de marzo de 2025, tras 28 años de dolor y preguntas, la familia pudo despedir a Arley en una ceremonia íntima organizada por la UBPD Casanare en Yopal.
«Hoy estamos recibiendo el cuerpo aquí en Yopal. No sabíamos si estaba vivo o muerto. Entonces uno ya descansa de saber que lo encontramos», dijo uno de sus hermanos, al borde del llanto.
El cofre con sus restos fue finalmente inhumado en el cementerio de El Morro, al lado de sus padres y otros familiares, cerrando un círculo de duelo suspendido durante décadas.

🕊️ La búsqueda sigue
La historia de Arley no es aislada. La Unidad de Búsqueda recuerda que en todo el país existen miles de familias esperando respuestas. En Casanare, su sede territorial ubicada en Yopal, sigue recibiendo solicitudes y aportes de información para encontrar a los desaparecidos que aún esperan volver a casa.
Para contactarse con la UBPD Casanare:
📍 Calle 16 #22a-07, Barrio Bello Horizonte
📞 Teléfono: 3162809395
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