En Villanueva: el grupo “Renacer ERPAC” no existe, según autoridades… pero los homicidios y extorsiones sí son reales
Mientras los panfletos firmados por el “Renacer ERPAC” siembran terror en Villanueva, las autoridades aseguran que no hay estructura armada. Tres homicidios en junio y mensajes intimidatorios mantienen en vilo a la comunidad. ¿Quién está detrás de los crímenes?

El miedo tiene nombre, aunque las autoridades lo nieguen
En las calles de Villanueva, Casanare, no se habla de otra cosa: extorsiones, amenazas por WhatsApp, panfletos anunciando “limpieza social” y el asesinato de tres personas en menos de un mes. Detrás de estos hechos, un nombre resuena: “Renacer ERPAC”, una supuesta organización armada que, según las autoridades, no existe como tal.
Pero el miedo sí. Y las balas también.
Los crímenes que rompieron la calma
El primero en caer fue Dubernei Delgado Jaimes, habitante de calle, exconvicto asesinado el 2 de junio tras recuperar su libertad.
Luego fue Antonio Guerrero, carnicero de 68 años, asesinado por sicarios motorizados el 13 de junio en el barrio Morichal. En el lugar quedaron esparcidos panfletos que firmaban un mensaje escalofriante: “Renacer ERPAC está presente”.
La tercera víctima, el 28 de junio, fue Maicol Labrador, taxista y padre de familia. Su homicidio ocurrió en la vía Villanueva–Aguaclara, poco después de que circulara un panfleto que advertía al gremio de taxistas no salir a trabajar.
En redes sociales y cadenas de WhatsApp se multiplican los mensajes: amenazas a comerciantes, exigencias de dinero a contratistas, llamados a “colaborar o atenerse”.
¿Una banda digital o un grupo armado?
El Ejército y la Policía tienen una versión distinta. Según el coronel Carlos Mauricio Peña Jiménez, comandante de la Brigada XVI, lo que hay en Villanueva no es un grupo armado organizado, sino delincuentes comunes que operan desde centros carcelarios y plataformas digitales.
“El Renacer ERPAC no existe como estructura. Los nombres que circulan son alias inventados para infundir temor. No hay evidencia de jerarquías reales ni presencia territorial”, aseguró el oficial el pasado 5 de julio, tras el Consejo de Seguridad convocado en el municipio.
Refuerzos en terreno y llamados a denunciar
Para contener el miedo y demostrar presencia institucional, el Ejército desplegó 30 soldados adicionales en Villanueva, sumados a los patrullajes motorizados existentes. También se fortaleció el trabajo conjunto con el GAULA y la Policía Nacional para atender denuncias y realizar labores de inteligencia.
Además, se reiteró la línea 147 del GAULA como canal directo para reportar extorsiones o amenazas. “Cada denuncia es clave. No hagan pagos, no respondan a los mensajes. El silencio fortalece a los delincuentes”, insistió el coronel Peña.
Una sombra del pasado que regresa por WhatsApp
El “Renacer ERPAC” se presenta como una amenaza renovada, pero su nombre arrastra una historia oscura en los Llanos Orientales.
El ERPAC original —Ejército Revolucionario Popular Antiterrorista de Colombia— fue un grupo narcoparamilitar que actuó entre 2006 y 2011, hasta la muerte de su líder alias ‘Cuchillo’ y la captura del ‘Loco Barrera’.
En 2011, cerca de 500 de sus miembros se sometieron a la justicia, pero tras recobrar la libertad, algunos presuntamente regresaron a las viejas prácticas: extorsión, constreñimiento y asesinatos a comerciantes, ganaderos y contratistas, según una hipótesis de un alto oficial de inteligencia narrada a un medio nacional.
Las investigaciones de 2023 y 2024 indican que quienes estarían al frente de este supuesto “renacer” —alias Niko y alias Jeanclock— fueron capturados en la operación ‘Júpiter’ en junio de 2023. Niko sería hermano de “Soldado”, exjefe del Bloque Meta y figura de alto rango entre los Héroes del Llano. Jeanclock, por su parte, fue desmovilizado de las AUC en 2006 y reincidió poco después en el ERPAC.
Hoy, desde las cárceles o con cómplices en las calles, el legado del ERPAC parece reinventarse en formato digital.
Una amenaza real, tenga o no nombre
Más allá del debate semántico o técnico, la verdad se impone con sangre: alguien está matando en Villanueva. Que se trate o no de un grupo armado estructurado es, por ahora, una discusión institucional. Para la comunidad, lo urgente es identificar, capturar y judicializar a los responsables.
Porque, aunque las autoridades insistan en que el “Renacer ERPAC” no existe, en Villanueva hay familias que ya perdieron a sus seres queridos. Y el miedo, al igual que las amenazas, es demasiado real para ser ignorado.











