“Vengo a reconocerles que yo soy el victimario de sus seres queridos”: Mayor Gustavo Soto Bracamonte a víctimas de falsos positivos en Casanare

Nuevamente ayer en Yopal, durante el acto de reconocimiento que hicieron militares retirados del Ejército ante las víctimas a expensas de la Comisión de la Verdad, se ratificó la execrable práctica macabra de los falsos positivos en Casanare. El sargento segundo (r) Faiber Alberto Amaya, expresó “Qué fácil es hacer de la guerra el escenario del éxito de algunos pocos, que nos pedían resultados a diario y litros de sangre. Nada de lo que dejamos consignado en los documentos era real. Todo era organizado, era falso”.
Resaltó que aunque era un militar que se había destacado en diversos batallones del Ejército, fue en el Gaula Militar Casanare, donde bajo la subordinación y órdenes de sus superiores, tomó decisiones que no debió tomar nunca y las cuales llevaron a sufrir no solo a las víctimas y sus familias sino a todo un departamento, que terminó siendo estigmatizado. Pidió perdón y expresó que “Hacer la guerra es fácil, pero venir aquí a reconocer el daño que hemos hecho es muy difícil”.
Manifestó que durante mucho tiempo guardó silencio y negando lo sucedido pero cuando llegó a la JEP, comenzó a reconocer la verdad y el arrepentimiento de los hechos cometidos. Y Luego recordó, en medio de lágrimas, que durante el encuentro con las víctimas, donde vio el gran dolor causado pero a la vez el amor tan grande para perdonarlo. Por todo esto continuará aportando la verdad para tratar de resarcir todo el daño causado.
A su turno el mayor Gustavo Soto Bracamonte, comandante del Gaula Militar en Casanare entre 2006 y 2007, textualmente dijo, con una voz entrecortada, que “Vengo a reconocerles que yo soy el victimario de sus seres queridos”. Agregó que él se convertirá en un escudo protector que limpiará ante Colombia y el mundo entero, el buen nombre de sus familiares. Recordó con nombre propio a muchas de las víctimas, de las cuales afirmó que no eran combatientes ni guerrilleros, solo se reportaban para satisfacer las necesidades de sus superiores.
Como en anteriores oportunidades, expresó que cuando llegó al Gaula el coronel Henry Torres Escalante, comandante de la Brigada 16, lo conminó a dar resultados. “No se vaya a dejar ganar del mayor Camargo, que es un excelente oficial, mire los resultados. Y me mostró ahí en el centro de operaciones, en un tablero blanco de unos 50 cm, todos los resultados de la brigada 16. Resultados reflejados en muertes”.
La época más difícil fue la del general Mario Montoya, comandante del Ejército. Recordó un encuentro de comandantes de unidades tácticas con este general y allí se evaluaban los resultados. “El comandante de la brigada proyectaba con videobeam los resultados de cada unidad y el comandante de cada una pasaba al frente, para que el general Montoya lo viera. Ahí pude ver cómo amenazó con relevar al comandante del batallón de infantería Joaquín París de San José del Guaviare por falta de resultados operacionales. Posteriormente lo relevó”.
Por parte de las víctimas, hablaron tres adoloridos familiares. “Mi familia ya no tiene rabia ni sed de venganza gracias a este proceso. Nos hemos dado cuenta de que somos seres humanos y que esto no me devolverá a mis hijos (…) pero nos estamos recuperando gracias a esto que nos dicen los responsables. Queremos que limpien el nombre de nuestros hijos, de nuestras familias”.”, expresó Jorge Avendaño, del municipio de Sácama (Casanare), quien dijo estar agradecido con la Comisión de la Verdad y la JEP.
Por su parte Deyanira Achagua, hermana de dos hombres asesinados Yury Ferney y Abelardo, expresó que fue muy doloroso padecer la desaparición y posterior muerte de ellos, con un año de diferencia. Debió recurrir a tratamiento sicológico y siquiátrico para ayudar a sobrellevar la situación. Pero fue solo a través de un sueño, donde su hermano Yury le decía que lo mirara y que él estaba completo, que estaba bien, que lo dejara descansar, que lo dejara ir. A partir de ese momento ya estuvo más tranquila. (audio en la parte inferior).
También dijo que a su papá lo asesinó la policía, cuando ella era niña. Todas estas muertes marcaron su vida y existencia. Manifestó su expectativa de que en algún momento los altos mandos, de donde partieron las órdenes, deben aceptar la responsabilidad. Y reclamó que el general Mario Montoya, en muchas ocasiones con sus declaraciones lo que hace es ofender a las víctimas.
Casanare, con un 7,9 % de los casos totales, registra la segunda cifra más alta en cuanto a la ocurrencia de ejecuciones extrajudiciales en el país, según la sala de reconocimiento de la JEP, entidad que para darle inicio a la investigación del caso 03 priorizó seis territorios críticos, entre los cuales se encuentra este departamento. Según cifras de la JEP, entre el 2002 y 2008, 246 personas fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales en este departamento.
Jorge Avendaño, víctima
Deyanira Achagua, víctima
Sargento retirado Faiber Alberto Amaya, Gaula Militar – victimario
Mayor retirado Gustavo Soto Bracamonte, Gaula Militar – victimario
Capitán anónimo Gaula Militar
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